4 de noviembre de 2020

Feminismo y cuestión trans: Género y sexo


Sobre la "libertad" de ser quién quieras: Sexo, género y feminismo

El sexo no se elige. Nadie puede elegir el sexo al que pertenece por naturaleza. Lo que sí puede elegir es cómo comportarse. Y eso es a esto a lo que va el género. El género es una palabra para analizar todo ese conjunto de roles, valores que se les suponen a mujeres u hombres por ser mujeres u hombres como si fueran una esencia de personalidad ligada al sexo. 

Contra esto, el género, es decir, contra el pensamiento que dice rosa es de chicas y azul de chicos, por ejemplo, contra esto, lucha el movimiento feminista desde que existe. 

Ejemplos de cómo el género te dice cómo tiene que ser según tu sexo y la respuesta feminista: 

Algunos ejemplos son que a las mujeres no se las consideraba para estudiar, ni racionales, ni inteligentes, sino sentimentales, para cuidar etc. De esto sigue habiendo un poso importante , por eso no hemos llegado todavía a la igualdad efectiva por mucho que en las leyes esté reconocida, siguen actuando los prejuicios sexistas en la sociedad además de otros problemas sexistas y violencias. 

Es decir, el feminismo dice: Ser mujer no es cuidar, no es estar bella, no es limpiar, no es dejar que tu marido decida por ti, no es emocionarse, no es ser empático, no es no ser inteligente, no es no tener capacidad de mando , no es pintarse los labios, ni dejarse el pelo largo, o ponerse vestidos de rosa, etc.  El feminismo dice, todo eso son comportamientos que son de personas, tanto hombres como mujeres son inteligentes, pueden cuidar, ser empáticas, vestir rosa, etc. 

Los esterotipos no nos definen, hombres y mujeres somos inter-subjetivamente diferentes:

Ambos sexos pueden tener comportamientos estereotipados para un solo sexo, porque no es cierto que sean roles sexuales propios de un sexo. Son comportamientos aprendidos. Hombres y mujeres por tanto se parecen mucho más de lo que dicen estos estereotipos ( género).  Estos estereotipos siguen existiendo porque sigue existiendo machismo, porque los comportamientos se aprenden y porque nos fijamos en los referentes de nuestro sexo. 

Por eso por ejemplo es tan importante luchar contra esto, interviniendo desde la educación de los niños y niñas. Para que las personas sean libres de comportarse como quieran sin que nadie se burle en base a los estereotipos.

El género es violencia machista:
 
El machismo a menudo llama niñas a los niños como insulto ante comportamientos que el género que hay impuesto culturalmente no le permite por ejemplo cuando llora. "Juegas como una niña"  " Eres una maricona". Son insultos machistas.  O " Eres una marimacho"  "pareces un chico" . 

Contra esto lucha el feminismo porque es una imposición cultural hacia los sexos. Esa imposición cultural es el patriarcado. Ese patriarcado no obstante, es impuesto a ambos sexos pero perjudicando mucho más a las mujeres.  ¿Por qué? Porque en esos conjuntos de  estereotipos llamados géneros, el reparto de los mismos asigna unas características a hombres de poder, y a mujer de sumisión. 

El peligro de etiquetar como "trans" los comportamientos libres de niños y niñas:

¿Qué ocurre entonces con la teoría queer o con el pensamiento trans?  
Que cuando los niños manifiestan comportamientos normales, pero que están asociados al sexo opuesto por estos géneros, en lugar de educarles en que esto es lo normal, se les identifica como trans, o reciben que lo que hacen es del sexo opuesto.  Esto hace que ellos mismos se identifiquen con el otro sexo y deseen ser del otro sexo. Pero nadie debería creer que su comportamiento le hace menos de su sexo. Ni que el sexo se pueda elegir. Ni que haya nada mal en ti por esto.  

Puntos en común del feminismo y  lo trans: El diagnóstico, el género como problema:

Ahí es donde se podrían encontrar el feminismo y las realidades trans. Fijaos que se habla de trans como si fuera una realidad ya definida. Pero ¿Qué es ser trans?  ¿Operarse? ¿Tener el deseo de ser del otro sexo? ¿Travestirse? ¿Tener comportamientos que se ven anormales para su sexo pero que en realidad son de lo más normal? ¿De dónde viene el deseo de un imposible como es cambiar de sexo si no es de la sociedad y sus costumbres? 

La respuesta del feminismo ante el  problema del género: Abolición 

La respuesta para el feminismo no es la transexualidad. La respuesta para el feminismo es que aceptemos las manifestaciones de género que no se corresponden con los estereotipos, es decir luchar contra estos estereotipos sin creer que pertenecen a ningún sexo. 

La respuesta del feminismo es evitar que esas personas se sientan bichos raros, y evitar que se les sancione o penalice su comportamiento. Pero también lo es evitar que se hagan operaciones innecesarias y sobre todo que se potencie esa salida por parte de los dispositivos educativos e institucionales. 
Ahora bien, sin prohibir esas operaciones porque ese tampoco es el camino. Y sin obstaculizar que se cambien de nombre. Pero sin desdibujar el sexo ni registrar un sexo distinto al que se tiene por lo que eso puede suponer a otros niveles para toda la sociedad y especialmente para todas aquellas legislaciones de acciones positivas para las mujeres. 

La injusticia de llamar al feminismo transfobia: La detransición también existe

Espero que con este escrito pueda hacer pensar a alguno, e intentado explicarme lo mejor que he podido, a pesar de que ya hay muchas compañeras explicando esto muy bien, parece que se prefiere seguir pensando que somos intolerantes u odiamos a las personas que dicen sentirse del sexo opuesto , llamándonos tránsfobas, cuando esto no es verdad. 

Para que lo sepáis también hay gente que se ha hecho el cambio estético operándose y después se ha arrepentido con el drama que eso supone.  O jóvenes de haberse hormonado con bloqueadores de la pubertad. Es decir que  esta " salida" que se les ofrece a quién transgrede estereotipos sexuales, no es inocua, sino que puede ser muy perjudicial. Y ya se está empezando a implantar un clima de conciencia que empuja a educar respecto a los roles sexuales en un sentido reaccionario para las infancias.



3 de septiembre de 2020

Poema Querido Neruda: Calladita no estoy más guapa

Querido Neruda:

No me gusto callada, ni sumisa ni ausente. 

Y si a ti eso te gusta, es que quieres mi muerte. 

Te pretendes piropo, te pretendes poesía, y yo te digo vida mía, que tan solo te mientes.

Es poder, no es amor
No describes, prescribes
¿Es halago o petición? 

¿Me trasmites el deseo de mi propia aniquilación? 

No te das cuenta mi amor
Que aunque quisiera complacerte, no es mi labor.

Si con ello cediera, destruiría mi voz, ¿como podría entonces seguir siendo yo?



20 de agosto de 2020

Podemos y empoderamiento





El problema no es la gente sino el modo de funcionar:

Yo no creo que se trate de la gente que no cambia el chip. Creo que la configuración de los sistemas y los partidos favorecen o dificultan la implicación. Y creo que Podemos empezó bien, y luego empezó a cambiar. Y a ser en su funcionamiento real un partido más. Hay gente que cree estar y no está. Porque no, no es ir a un círculo, o sentirte parte, es serlo. Es estar incluido dónde se toman decisiones políticas. No dónde se extienden. 

Hasta para crear democracia necesitas poder: 
La mayoría no tenemos la capacidad de revertir esto, porque para hacerlo hay que según el modelo estar en un lugar de mando. Y además no se trata de estar en un lugar de mando sino de crear un modelo organizativo que no haga tantas diferencias en ese sentido. Eso de que cuenta con 5 millones está por ver. Contó con 5 millones. Ya veremos si sigue contando . 

El partidismo encapsula el empoderamiento 

Yo no voy a dejar de tener potencia política porque no forme parte de una organización. Osea, esto de encapsular y someter a la gente al imperio del partido (de su dirección) , no sólo no es empoderador sino que inculca un desempoderamiento como personas que habíamos ganado hasta hace muy poco al darnos cuenta que teníamos que juntarnos, y hacer cosas, en el clima post 15M. En el que no se daba por sentado una jerarquía sino más bien se huía de toda ella. En ese contexto dependía de cada uno moverse políticamente. En el actual no.

 En el actual, hay una imposición de acudir al lugar de poder un otro concreto que no es un encuentro de iguales que buscan un objetivo común. Sino que es visto como un colectivo con dueños. Y es exactamente igual que antes otro partidos políticos. 

El reto novedoso era construir democracia, no crear una nueva clase política

Porque una de las principales diferencias no era el programa, sino el modo en que se construía y la forma colectiva que tenía. Osea ahora, qué es lo que hay que hacer? ¿Ceñirse a lo que digan otros para ser parte del colectivo político? ¿Someterse a un modo de funcionar que quién manda no tiene y además lo hace desde condiciones privilegiadas de estar pagado para ello? Así yo también soy militante. Primero que hacen lo que les da la gana, porque no tienen que acordar con nadie. Luego cobran por ello. Y además tienen visibilidad tope para hacer las intervenciones que crean oportunas. Pero los demás tienen que reunirse organizar, plantear modelos alternativos, irse a la calle, etc. 

Si participas críticamente, fuera. 

Osea.. y encima si tomas parte en la discusión estratégica criticando, eres un apestado. 

Entonces, ¿Cuál era el objetivo político?¿Por qué no han aprovechado el poder para organizar algo radicalmente democrático?

Aquí no se ha tratado nunca de hacer un movimiento democrático colectivo, sólo de que lo pareciese para que algunos llegasen dónde querían llegar. Y ese es el principal reproche que puede hacerse, y sí se le hace a quién tuvo un apoyo inicial que defraudó. Un apoyo inicial que aprovecharon para erigirse en mandamases de todo el mundo, y además seleccionar quiénes querían tener a su lado. Como si fuera una empresa suya. Como si el cambio fuera de propiedad privada. No se puede andar exigiendo más a quién menos posibilidades tiene. Por lo mismo a quién más tiene se le exige más. Y ahora mismo por muy duro que pueda ser algunas partes de su posición, que no me cabe duda que lo son, también están en condiciones inmejorables para proponer cosas serias. Organizar el movimiento, ser generosos y realmente tratar de que seamos las personas quiénes decidamos las cosas. Pero no veo que eso vaya por ahí. Más bien se pretende jugando con las fechas, con el poder, y con los recursos disponibles, seguir con la misma dinámica. 

Sólo hay que ver las batallas internas 

Sólo hay que ver Madrid, y los debates a lo PP-PSOE que se han marcado dejando fuera otras candidaturas. Sólo hay que ver como se está tratando de adelantar Vistalegre a una fecha en que la gente no tenga suficiente tiempo de elaborar proyectos. Cómo cada vez se defienden más los amigos o las personas, y se inculca una suerte de lealtad personal en vez de ideales y coherencia. No se trata de desahuciar un conjunto, pero sí de desterrar esa forma partido que se ha impuesto y no estaría de más hacer algo que aglutine sin ser de propiedad privada.

27 de marzo de 2020

Relatos

Copiada de chicasdehoy.com






No podía dejar de mirarla. Aún cuando trataba de disimular cada vez que ella, girando su mirada hacia un lado, trataba de indicarle en un gesto de tímida complicidad que era consciente de su profundo ensueño y la abrumaba. En ese momento,sucedía como cuando se despierta de un ensoñamiento, y vuelves a la realidad. Era inconsciente, como cuando te sientas en una mesa y te colocas cerca de quién más te gusta. Sucedía sin planificar, como un imán contra el cuál hay que luchar para no ser completamente absorbido, como esa arena movediza que te traga sin que puedas manejar. Ni siquiera sabía explicarlo, ni comprenderlo. ¿Curiosidad? ¿Misterio? Algo en esa mirada le hipnotizaba. Sentía como si ella, y solo ella traspasara el umbral de sus ojos, y su cuerpo, y le estuviera observando el alma. Nunca se había sentido tan fascinado. Así, había empezado una historia en la que llevaba envuelto años. Era una relación de lo más extraña. Mística. Hablaban con miradas, gestos,jamás cruzaron palabra. Habían construido un mundo y lenguaje propios, que solo ellos comprendían. Hasta que un día


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 Jueves 14 enero, 18:00, Cádiz. La brisa marina soplaba con frío a pesar de ser uno de los lugares más templados durante el invierno. Paula se dirigía a tocar el violín. Tenía 18 años. Estaba radiante a pesar del agotamiento mental y físico por la multiactividad que mantenía. Le encantaban aquellas tardes de ensayo. Desde que sonó el despertador a las 07:05, empezaba a entusiasmarse con el momento de tocar. Le apasionaba la música y soñaba con ser una gran artista que pudiera vivir de sus conciertos. Ese año tenía la selectividad, y debía elegir una carrera universitaria. Sus padres, aunque divorciados, coincidían en insistirle en la importancia de un futuro profesional estable, una carrera "con salida". -Me voy al ensayo. Dijo Paula mientras pasaba por el recibidor donde se encontraba su madre frente al ordenador. Marian, la madre de Paula, era escritora, y como si estuviera emergiendo de las profundidades de un océano que la mantenía obnubilada, exclamó: mm.. ¿Cómo cariño? Perdona, ¿qué has dicho? ¿Ya te vas? Paula dio un beso a su madre y salió alegre a su ensayo. Mariam comprendía muy bien a la artista que veía en su hija, sabía de su entusiasmo y su perseverancia, pero sobre todo compartía ese fuego que encendía su mirada cuando Paula sentía su música. A ella le sucedía otro tanto con la escritura. Su mundo de fantasía. Ese amor por el arte. Qué difícil es todo, pensó.

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 Marta estaba cansada de buscar empleo, había estudiado derecho con la idea de luchar por las causas justas. Ya en la carrera, Marta había pensado que las leyes no estaban bien hechas, que en la mayoría de los casos, la ley estaba hecha favoreciendo un perfil social acaudalado, aun así, siempre consideró que también era un instrumento útil contra el atropello, y que ella podría trabajar en aquellos casos en los que se lucha en favor del débil frente al poderoso. En algunas de las películas de Estados Unidos, ella veía ejemplos de que en ocasiones, la justicia podía triunfar frente a los grandes criminales, y magnates de guante blanco. Con el tiempo, eso le empezó a parecer que sólo sucedía en esas películas, o que los casos eran tan escasos, que precisamente por ello, era una historia digna de ser contada. Sin embargo, la mayor decepción de Marta, era que ni siquiera podía permitirse el lujo de trabajar en lo que había estudiado. Había pasado meses enteros buscando alguna oportunidad como abogada en un bufete, pero desesperada, finalmente solicitó empleo en otro sector: Auditoría empresarial. Esa misma tarde tenía la entrevista, se empezó a poner algo nerviosa mientras se preparaba, por su mente iban chocando y flotando todas las dudas e inquietudes sobre su candidatura laboral. Necesitaba trabajar, tenía 26 años, ya necesitaba independencia, la idea de ganar autonomía vital era tan atrayente, que se había convertido en indispensable. Necesitaba respirar, tener control sobre su vida, permitirse tomar decisiones en la construcción de su vida adulta, pero algo en su interior la reconcomía: ¿Cuál era el precio que había que pagar? ¿Le gustaría el trabajo de auditora? ¿Cómo podría trabajar solo con una motivación económica? ¿No era ese trabajo todo lo contrario por lo que ella había estudiado derecho? ¿Sería capaz de realizar una labor que no consideraba fiel a sus principios? Realmente, toda auditoría no era infiel necesariamente, pero lo que ella conocía le indicaba a pensar que la auditoría era una especie de policía buena y sobornable, que ayudaba al pez gordo a no cumplir estrictamente con la legalidad compartiendo cierta responsabilidad cómplice. Eso no lo podría decir en la entrevista.. A medida que lo iba pensando sentía como sólo aquel proceso ya representaba una traición a sí misma. ¿Lo notarían? Si notaban algo de su pensamiento, no la cogerían, tendría que aparentar que le entusiasmaba la idea de trabajar ahí.. pero ¿realmente quería conseguir el trabajo? Una frustrada sensación de impotencia dibujó una mueca en su rostro y suspiró mientras se dejaba caer resignada sobre la cama de su cuarto. ¿Acaso podía elegir?

Marxismo y feminismo para la revolución de un mundo de iguales





El marxismo y el feminismo son dos luchas que interseccionan en la lucha revolucionaria por instituir el marco de convivencia que supere la relación amo- esclavo, persiguiendo el horizonte utópico humanista de la libertad. Pero de una libertad que no se edifica sobre la esclavitud del otro, sino precisamente sobre la construcción conjunta de un marco ético de convivencia en el que puedan coexistir la igualdad de los seres humanos desde las más amplias diversidades. Un planteamiento ético de la libertad entendida como una conexión directa entre mi libertad y la de los demás no como relación antagónica sino como relación potenciadora para el conjunto de la comunidad humana.

Partiendo de la premisa de que la libertad es al mismo tiempo limitada, pero es un anhelo importante del ser humano, con un potencial creativo y que constituye una necesidad para la persecución individual de la propia felicidad, relacionada esta dimensión con el conocimiento, con la autorrealización, con la disposición propia de decisiones, tiempo, construcción del proyecto compartido, que inevitablemente se liga a las necesidades más elementales de supervivencia como especie, fisiológicas, y psíquicas, afectivas, sociales.


Por tanto, el componente material que permite el desarrollo humano ha constituido u constituye un eje fundamental de relaciones de poder, me estoy refiriendo a la organización económica. Es por eso, que el marxismo, atribuye, examina, disecciona, analiza, plantea, reflexiona, lucha sobre todo ese entramado de relaciones de poder inmersas en la necesidad de la especie humana de trabajar para mejorar su calidad de vida y sus posibilidades en la existencia generando riqueza colectivamente. 

Pero prestando particular atención a la injusticia que supone lo que se ha concebido como “la contradicción principal” en el sistema capitalista. De modo que a través del análisis de las relaciones que se establecen en el modo de producción capitalista y su entramado político institucional-cultural, como modo de organizar políticamente la creación y distribución de riqueza que se genera con el
trabajo humano, se señala el punto de partida económico de la injusticia que configura las categorías de clase como posición privilegiada o subalterna en el mundo de posibilidades de acción y decisión que desde la apropiación privada delimita dos subgrupos simbólica y materialmente enfrentados : El capital y el proletariado.

No se trata de enemigos individuales, estas dos clases pueden relacionarse en otras esferas de la vida social, y pueden tener disposiciones coincidentes en otras facetas de la vida fuera del conflicto concreto. De lo que se trata es de un enfrentamiento político. Una clase tiene la capacidad (Poder) de establecer y condicionar con mucha fuerza las condiciones materiales de la otra, aunque ambas se necesiten mutuamente dentro de esa configuración, hay una clara ventaja en favor de la que posee capital. Pero la verdadera lucha derivada del propio análisis es acabar con la construcción o diseño sociopolítico económico (en este caso lo que se denomina capitalismo) que construye clases sociales antagónicas para evolucionar a una sociedad sin clases. Pero ese horizonte sin clases sociales es una disposición que se presume a la clase subalterna, como parte perjudicada de esa asimetría jerárquica de ubicación en el reparto de poder a través de la capacidad económica material. Sin embargo, la dimensión ética y consciente de esa lucha por un horizonte utópico de una sociedad sin clases sociales no es automática en la clase perjudicada: El proletariado o la clase trabajadora. Es necesario el empuje de la historia a través de la acción revolucionaria, lo que va acompañado de ese proceso que se denomina “conciencia de clase”.

 El marxismo es al mismo tiempo un análisis y una acción revolucionaria que interviene en esa realidad para transformarla desde la articulación explicativa de las injusticias y problemas sociales derivados de ese modo de producción que sitúa a una parte de la humanidad, en desventaja con respecto a otra, cuyo origen es algo tan arbitrario e injusto como la apropiación de los medios de producción, que conducen a una expansión de la libertad en forma de poder de la clase privilegiada y un estrechamiento de la misma libertad, de la clase oprimida. No obstante, lejos de hablar de grupos de personas, de buenos y malos, de lo que habla el análisis marxista, es del diseño o sistema de producción que si bien no genera (pues el sistema de producción capitalista tiene un origen histórico y la injusticia de clases sociales privilegiadas y subalternas es anterior) sí profundiza y agranda la brecha de posibilismo vital entre una clase y otra a razón de su posición económica.

En la lucha feminista ocurre un desarrollo similar. Si el marxismo señala la explotación del hombre por el hombre, a través de su diferente posición con respecto a la propiedad privada de los medios de producción; el feminismo señala la contradicción entre ser hombre y ser mujer en un mundo construido o diseñado de tal modo que, mediante otra construcción de tipo cultural, divide las esferas de hombres y mujeres y su correspondiente poder social, libertad, y consideración. Siendo las mujeres la clase subalterna de la división sexual del trabajo, de la que sigue la privación de un conjunto de accesos a poder, y una serie de mandatos o deberes en lo doméstico que van construyendo un sujeto sexual en inferioridad de condiciones en todas sus dimensiones políticas y humanas.

Ambas opresiones provienen de construcciones culturales, entendidas como una determinada composición organizativa del universo de relaciones sociopolíticas que delimitan el acceso de posibilidades de desarrollo de manera diferencial según la pertenencia a un parámetro distintivo y arbitrario. En el caso del sexismo patriarcal, tomando las diferencias biológicas como fundamento para la construcción de un mundo de discriminaciones entre sexos. Tomando el sexo como elemento
diferenciado material real, desde el cuál se construyen unas diferencias sociales que componen la argumentación imbridando lo natural con lo performativo para conseguir justificar la división jerarquizante que posiciona a los sujetos sexuales asimétricamente respecto al poder. 

En el caso del marxismo, el eje sobre el cuál pivota la asimetría de poder, no es una característica identitaria dada por la naturaleza, como el sexo o la raza; el elemento sobre el cuál se construyen simbólica y materialmente los segmentos grupales en conflicto, es la apropiación de medios de producción originada por una acumulación histórica y previamente legitimada por otros sistemas políticos pasados e injustos. 

En el caso del feminismo, es el patriarcado el sistema de tipo cultural que a raíz de la diferencia natural de sexo, construye un conjunto de roles que normativizan dos estilos de estar en el mundo para el hombre y la mujer desde una serie de arquetipos que resultan limitantes y opresivos para ambos con especial saña en las mujeres, puesto que el reparto de poder y la propia configuración del mundo se realiza desde una marcada asimetría, que conforma dos submundos: La esfera privada
femenina- la esfera pública masculina; que adquieren “capacidades de obrar”políticamente, grados de libertad-poder, rangos de actuación, cotas o marcos de posibilidades políticas, muy diferenciadas en una relación de subordinación femenina sobre la masculina.


Me refiero a diferencias de poder, en términos genéricos, porque aunque la construcción del patriarcado de la modernidad en occidente se realice anclada al aspecto reproductivo de las mujeres, y funcione como excusa para apartarlas o excluirlas de esferas constructoras o constitutivas de derechos, como puede ser la educación, las profesiones liberales, o la capacidad política; no es la división sexual del trabajo la que de manera automática deba conllevar una valoración distinta en la consideración, educativa, jurídica, o política de ambos sexos. Es decir, aunque coincido con el feminismo de la igualdad de la importancia que tiene este hecho en la discriminación de las mujeres, que el trabajo productivo que se hace en el ámbito público revista derechos que no son reconocidos a la esfera doméstica, o al rol de cuidados que se asigna a las mujeres en la división sexual del trabajo, es completamente arbitrario: La importancia política de estar en una u otra esfera es también una construcción política, que se deriva de considerar más importante aquella que había sido asignada a los varones.Los dos análisis, corrientes, paradigmas y, o luchas sociales (Marxismo y feminismo) diseccionan el proceso estructural y discursivo de la realidad discriminatoria y/o injusta, como construcciones sociopolíticas que a su vez performan y/o troquelan identidades y sujetos vivos, reales. Además, ambos análisis a su vez realizan una construcción de categorías simbólica de tipo identitaria para generar la explicación analítica de la injusticia. 

Sin embargo, mientras una de ellas se hace sobre una característica que tiene un elemento identitario per se, con el que se nace, que no depende necesariamente de tus circunstancias, la otra identidad simbólica no podría existir fuera de esaconstrucción de la realidad capitalista. Es una identidad de posición, de acceso a recursos, de diferencia de poder económico que se constituye en central porque el paradigma económico al estar íntimamente vinculado con la necesidad vital de supervivencia, en el acceso a los recursos vitales, es el que condiciona de un modo central, el resto de posibilidades de desarrollo y desde el cuál se han configurado el resto de subsistemas de la organización social y política moderna.

En la discriminación sexual, hay una diferencia respecto a esta construcción identitaria: Ser mujer u hombre, en principio (con algunas excepciones y los avances que han permitido algunas transformaciones al respecto) es como nacer rubio o con ojos azules, te constituye incluso aunque no existiera una construcción cultural de género tan exacerbada como la patriarcal. El elemento identitario mujer y hombre no desaparece cuando desaparecen las construcciones de masculinidad o feminidad patriarcales contra las cuáles lucha el feminismo. 

Sin clases sociales capitalistas, el elemento identitario del conflicto capital-trabajo, sí desaparece. El elemento identitario de la posición económica en la que cualquier persona se ubica respecto al análisis eje marxista: Proletariado y capitalista, es una identidad plenamente construida por tu posición económica, sensible a la variación de los cambios socioeconómicos. Dicho de otra forma, el mantener esa identidad o transformarla es estrictamente social. 

Esto no quiere decir que ambas opresiones no puedan modificarse desde la misma lógica social, sí pueden ya que la opresión patriarcal contra la que se lucha desde el feminismo no consiste en dejar de ser mujer como sexo, sino de deconstruir esa masculinidad y feminidad opresiva que sí es social.

En este sentido se puede afirmar, que ambas luchas, convergen contra el sistema que genera las contradicciones principales, y no contra los sujetos que las encarnan. Como en aquella famosa película de Novecento, en la que se refleja que matar al patrón no es matarlo físicamente, no es cortarle la cabeza al monarca, no se trata de exterminar a los hombres, sino de eliminar el sistema capitalista, la monarquía o el patriarcado. O lo que es lo mismo, eliminar las clases, la explotación del hombre por el hombre, eliminar la opresión de las mujeres en base a la construcción de masculinidad y feminidad basada en la subordinación del poder de las mujeres.

A su vez, estos dos sistemas, hoy, comparten espacio-tiempo, complementándose y profundizando sus consecuencias, especialmente en aquellas capas sociales en las que se produce intersección de ambas, pero también en el conjunto social perjudicado porque como decía Bakunin “Queriendo ser libre no puedo serlo porque la esclavitud de los demás, se convierte en elemento de mi opresión” o
como señala Marx con la idea del ejército de reserva. Puesto que, en la medida en que tus iguales son objeto de sometimiento, tú también lo eres. O en otras palabras si se rebaja el nivel de ética, o la norma, o la permisividad, de cualquier aspecto social, lo hace para el conjunto.  Además, los marxistas, ya contemplaban la cuestión femenina, y una parte de esa discriminación con el sistema capitalista, aunque considerasen que iba unida necesariamente a la lucha contra el capitalismo en su
desaparición, cometiendo el error de subordinar la lucha feminista a la lucha anticapitalista, cuando son plenamente complementarias.

31 de mayo de 2019

¿Por qué es necesaria la democracia? 13/1 2017

¿Por qué es necesaria la democracia ?

Copiada de demoamlat.com



Democracia es Ética 
La democracia es un posicionamiento sobre la vida en común ético.
No es una mera defensa de tomar decisiones de forma masiva, ni es votar por votar, ni elegir sobre todo. 
Democracia no es que todo se vote. Democracia no es un mero procedimiento, no es una cuestión meramente formal. No es elegir el concursante o el producto que más me gusta. 
La democracia es una forma de ver cómo debe ser la vida en común. Es una forma ética de pensar la organización social. La vida en conjunto: La política. Los asuntos de todas. 
Democracia es Procedimientos
Y uno de los apartados importantes aunque no el único, es cómo tomamos esas decisiones. Y por eso se necesitan procedimientos.
Procedimientos que quedan recogidos en un sistema. Pero procedimientos no es sólo el momento de ejecutar la decisión. Procedimientos también son, cómo se gestiona la información social, qué se decide y qué no se decide en esos procedimientos. Cómo se decide. Cómo se cuenta. Qué deciden algunos y qué deciden otros. Qué funciones tienen las estructuras que se crean y cómo se relacionan. Etc.
Democracia es justicia social
Y además de los procedimientos tiene que haber garantías y condiciones materiales de ese sistema basado en la decisión colectiva con pretensiones de igualar el grado de poder de sus miembros tomando como base ética que compartimos un espacio y tiempo que hay que organizar entre todas de manera que todas estemos agusto. 
Democracia es idea, proyecto y lucha
Por eso la democracia es ideológica y es una conquista, por eso cualquier avance democrático no es algo que ya existía o dado, sino que se luchaba exigía. Por eso el voto aunque no es suficiente es un avance frente al no voto, y es un avance democrático, pero queda mucho por hacer para poder hablar de una sociedad democrática.
El status quo es un resultado de luchas
Lo que tenemos actualmente es un engendro raro producto de luchas en sentidos contrarios que se dan al mismo tiempo, junto a herencias del pasado mezcladas con situaciones cambiantes del presente que van configurando encajes
Luchas que se siguen dando en condiciones desiguales, con algunos cambios entre conquistas y retrocesos, y cambios transversales del entorno.
El significado de democracia lo tomamos de nuestra experiencia, y del pasado
Y nacemos en un contexto dado, en una comunidad, que nos enseña los significados, a través de la experiencia que tiene de los mismos en la vida real, y en el estudio de la vida pasada.
Y entonces buscamos los significados de los significantes en la praxis, y en el propio lenguaje. En lo que nos dice un diccionario etc. O bien en lo que nos dice la historia sobre el origen del significante y el significado. 
Democracia también es una apuesta, una disputa, un horizonte
Entonces para hablar de democracia se van a Grecia, dónde se la denominó así. Algunos. Y otros se van a lo que "practican" como democracia. Y otros bueno discuten o sonsacan pelean el propio significado atendiendo a anclajes lingüísticos, históricos y vivenciales y participan en un intento nuevo de definición.

Poder del pueblo...
Poder del pueblo, sistema griego, actualidad, comunicación, significados, luchas, seres y deberes, ética...Perspectivas..
Porque claro ¿Qué es pueblo y qué es poder? ¿Cómo se manifiesta ese poder del pueblo?
¿Hasta qué grado tiene el poder un reparto colectivo en el traspaso de la idea teórica a la praxis política?
Y luego, que el pueblo no es un sujeto unificado sino una pluralidad amplia.
Entonces ¿Cómo lograr ese "autogobierno"?
¿qué criterios se establecen, y cómo se llevan a cabo?
¿Puede el pueblo tener el poder o mantenerlo si en el proceso en el que traspasa simbólicamente su poder, delega en los representantes tanto poder como para que escape a su control?
¿O puede el pueblo seguir teniendo el poder, si ni siquiera el equipo de personas en las que delega tiene suficientes mecanismos de soberanía para garantizar las condiciones en las que el pueblo mantenga sus condiciones de vida dignas?
¿Puede el pueblo tener el poder si la información llega de manera confusa y mezclada con intereses diversos que necesitan de interpretación compleja para ser comprendida?
¿Puede el pueblo tener el poder si el sistema no favorece una deliberación libre de influencias sociales, psicológicas demostradas en los experimentos de Asch, o de otros investigadores de la psicología social?
¿Puedo el pueblo tener el poder si sus capacidades de defender sus posturas están mediadas y su capacidad de propuesta por un modelo que reparte de forma desigual la visibilidad, la información, atención, e importancia entre sus miembros? 
¿Puede tener el pueblo el poder si cuando emite un juicio en forma de decisión desconoce las consecuencias posibles de ese juicio?
¿Puede el pueblo tener el poder si siempre es un sujeto pasivo sin verse en la situación de co-responsabilizarse?
¿Puede el pueblo tener el poder, si las decisiones se plantean desde el juego de intereses privados y no desde una óptica de debate sobre el bien comunitario real de cada cúal?

Capitalismo y democracia 25/03/2017

La democracia no puede ser la negación del poder popular








Democracia no es decidir quién manda. Es decidir entre todos para que nadie lo haga y todas podamos influir, convencer, construir.
Del mismo modo que la libertad no es la posibilidad de esclavizarte y perder la libertad, democracia no es elegir no poder participar. Ese es el límite que veo más claro para separar lo que es democrático de lo que no lo es. Y en ese espectro cabe hablar de muchas cuestiones que reducen las posibilidades de una participación democrática en igualdad de condiciones,  de un reparto del poder real. 
Tanto cuestiones formales de estructuras políticas organizativas como de cuestiones materiales que de facto reducen las posibilidades reales de participación en igualdad de condiciones. Ahí entrarían todo tipo de desigualdades de poder económico, poder mediático, poder simbólico, cultural.. etc. Algunas causas son formales, otras de tiempo, otras de información, otras de dinero. Pero todas aquellas circunstancias que en la sociedad agrandan las desigualdades de las personas respecto al poder constructor de su propia sociedad son obstáculos a la democracia.

Los obstáculos de tipo económico a la democracia: El capitalismo es un orden social jerárquico, que proporciona un contexto en el que se desarrollan los demás sistemas de ordenamiento político

El problema económico es político. La economía no está desconectada del problema democrático, todo lo contrario. Son dos polos del mismo problema. La ausencia de organización democrática no es una casualidad, es la consecuencia de un sistema organizativo del Poder a través de la esfera económica. 
Hay policía, leyes y cárceles, pero el mayor control sobre nuestra vidas y por tanto nuestro comportamiento, tiene una naturaleza económica. El mundo está construido con un fuerte control conductista a través del dinero. Los otros dispositivos son adicionales, secundarios. Y todo está configurado en términos de obediencia al sistema.
Desde mi punto de vista lo más problemático del sistema capitalista es su tendencia a reproducir los problemas que genera, porque principalmente instaura un sistema de poder a través de unas reglas de partida injustas además de irracionales. 
Es decir, no es sólo un mero sistema de reparto económico que genera tantísimo sufrimiento, sino que sobre todo es un modo de organizar la sociedad a través de una jerarquía irracional, al propio sistema.
 El motor de decisiones políticas es así estructurado a través de mecanismos desiguales, no democráticos, en cuyo fin está la lucha de poder a través de ese marco económico, monetario, de bienes materiales, finanzas etc. A través del cual somete, ordenando el mundo en torno a la lucha económica. Repartiendo poder en base a criterios irracionales.
 Es decir, el capitalismo impide el desarrollo político avanzado de la sociedad para someterla a su funcionamiento, incluso aunque coexistan sistemas reguladores al mismo tiempo que funcionen con otras lógicas. (Como la ley, el derecho). 
Genera el contexto más real sobre el cuál se construye lo demás, cuando debiera ser justo al revés. Nos atrasa como civilización. Nos deshumaniza. Nos convierte en bestias. Nos somete a su juego competitivo. Y del que no se puede escapar. Traslada digamos la política entendida como poder, reglas, libertad, conjunto de decisiones que debieran ser acordados socialmente, a un ámbito que está por encima de ese acuerdo. 
Saca el propio funcionamiento de reparto de poder del ámbito de las decisiones, de las decisiones que debemos tomar quiénes convivimos en esta sociedad. Crea un juego de la vida distinto y paralelo a los demás "juegos de gestión de la vida", a los cuales somete. Como si fuera un terreno material natural en lugar de una invención:

El capitalismo como un modo de ordenar de manera jerárquica la producción y la distribución

No es el sistema capitalista el que te da acceso a bienes. Es el trabajo de otras personas del mundo y el tuyo el que te permite vivir bien, acceder a bienes. Disponer de tiempo es algo que te permite un nivel económico, que tampoco es el sistema capitalista quién lo procura.Lo único que hace el sistema capitalista a falta de una alternativa es promover orden. Un orden malo, pero un orden. 
Es un modo de gestionar la sociedad. Pero no es el mejor modo de hacerlo. Es un modo injusto, desigual, precario. No es un modo democrático. Es un modo jerárquico. 
Un modo que necesita someter al resto. Tapa el problema del poder. Con el propio poder. Sustituye la jerarquía personal por la jerarquía económica que también acaba siendo personal. Sustituye la justicia por el "tonto el último " la competición perpetua. Es así como mina las relaciones sociales. 
Tapa la gran pregunta, las grandes decisiones, el desarrollo de un sistema siempre imperfecto e inacabado que busca la justicia y el bien común. 
Es una propuesta de gestión de la sociedad basada en competir. Basada en la lucha. No basada en un diseño pensado para mejorar. Pero además tampoco es una competición sana en la que se compite en calidad. Sino que la competición está mediada por otras variables que son las que acaban importando:
 
Cómo vender algo. Cómo crear la necesidad. Incluso llegando al extremo de potenciar guerras sólo para vender la maquinaria que se necesita. O preferir no curar sino paliar una enfermedad porque así la necesidad persiste y por tanto puedo generar poder (dinero) en base a esa necesidad. 
Es realmente perverso. El funcionamiento de la sociedad que deberíamos estar construyendo ya se posterga así, y ralentiza su llegada. Cuesta incluso pensar en alternativas. No aprendemos a funcionar sin esa lógica de poder. 

Porque hasta para destruir este sistema de Poder, es necesario el poder dentro del mismo sistema. 

Negarse a mandar es pienso la única manera de conseguir que el poder que se construya en alternativa a este sistema de poder no nos devore y absorba haciendo parte del mismo juego. 
Pero esto no ocurre de forma inmediata ni en el aire. Vivimos en un espacio tiempo. El sistema no se deconstruye en un momento. Se necesita deconstruir y construir al mismo tiempo. Y eso es tremendamente difícil, pero no imposible. Deconstruir la manera en que con este sistema se desarrolla la vida, y al mismo tiempo construir la alternativa. Y a la vez luchar contra las resistencias de la propia sociedad y de los que se benefician del mismo, al cambio.
Hoy también tenemos cartillas de racionamiento: Se llaman salarios. Las diferencias en cuanto a libertad son gestionadas de diferente forma. Pero es un racionamiento igual. El tema no es racionamiento sí o no, sino de qué manera se programa el mismo. En ese sentido el lado positivo del dinero es que permite tener un sistema que cuantifica una cuota de acceso a bienes y servicios de lo producido por la sociedad. 
Ninguno de los dos sistemas que se contraponen históricamente me parecen los idóneos. Ni el dinero tal y como funciona en el sistema capitalista con sus múltiples injusticias, ni el racionamiento dirigido hasta el punto de aniquilar la posibilidad de elección de las personas sin tener en cuenta la diversidad de necesidades y gustos etc. 
Estoy hablando de la cuestión de la distribución de lo producido y la cuota de acceso que siempre habrá una cuota necesaria para aquellos recursos que no son inagotables. 

Pero hay un problema con la producción también, y cómo se decide esa producción en el sistema capitalista

Cuánta es necesaria, y cómo se gestiona la inversión a realizar de producción. 
En realidad nada de esto tiene que ver con el dinero si nos abstraemos del sistema económico que rige la sociedad. Sino con la gestión del conocimiento, el trabajo y el tiempo. Las prioridades, los límites de la naturaleza, las realizaciones personales etc. 

El dinero: Cómo ordena el reparto de bienes pero tampoco es democrático per se:
El dinero tiene una parte buena de cuantificación de la que quizás no haya que prescindir de forma absoluta. Siempre y cuando se modifiquen otros parámetros de funcionamiento del mismo sistema. Al fin y al cabo el dinero no es más que un invento convencional humano. Un invento político. Una ficción que genera realidad. Y tan reales consecuencias. Pero que no deja de ser un invento que tiene legitimidad por tener un respaldo político social. De toda una arquitectura legal, una costumbre y praxis profundamente instalada en el corazón del funcionamiento económico. Con cuantificación, me refiero  a que ordena, aunque sea de manera injusta, las capacidades de acceso a bienes, de poder, de gasto. La cantidad a través de la cuál se reparte una especie de cuota de posibilidades económicas, que van desde el nivel de vida, hasta el poder político en más altas esferas.
Es decir, lo que habría que acabar es con el poder que otorgamos al dinero, no con el dinero mismo. Y con las posibilidades de gestionar ese recurso ficticio. Que no sirve más que cómo un medio de cuantificar acceso a trabajos que necesitamos intercambiar. Un modo de medir. Los demás usos sobran.
Hay muchos problemas sociales derivados de la insatisfacción con este modo de vida. Necesitamos sistemas que tengan lo mejor del conocimiento y la libertad.
Pero que no seamos las comunidades las que tomamos las decisiones sobre qué se produce, cómo, y cuánto, no significa que esas decisiones no estén siendo planificadas por personas con diferente criterios para ello. 
La principal diferencia entre la planificación consciente, desde un Estado democrático, o la planificación proveniente de otros actores privados, es el motor que motiva esas decisiones, y la capacidad diferente de los actores sociales de tomar parte en esas decisiones que rigen nuestra vida. 


Democratizar es también decidir sobre economía, pero ¿Cómo decidir colectivamente?

La idea de democratizar la sociedad contemporánea debería ir por decidir colectivamente todas esas cuestiones pero no tiene porqué ser decidir todos y cada uno de los detalles porque eso también sería un sin sentido. Ahora bien, sí podrían separarse estas producciones y su gestión de lo que es el reparto de sus frutos. Es decir la distribución de la riqueza. En cierto modo eso es lo que se empezó a hacer en Cuba en su momento. Desligar precios de costes y beneficios empresariales. Pero claro, a una escala en la que el contexto internacional funciona en otra lógica y siendo una isla muy pequeña, que no cuenta con todos los recursos del planeta. 
Conectar los avances democráticos con la distribución económica y la producción es el reto fundamental. Pero también las leyes y sistemas que rigen estas nuevas formas de producir, distribuir, organizar, gestionar la vida en sociedad para generar un verdadero sistema democrático, y por tanto al servicio de una buena vida para todas las personas y que tenga en cuenta los criterios ambientales, de salud, de en definitiva, las necesidades humanas. 



UNA CUESTIÓN DE JUSTICIA :MUJERES AL PODER. 11/02 2018

 Un típico debate cuando se habla de democracia es ¿Y qué pasaría si la gente tuviera más poder y no es de pensamiento tan democrática? 

Copiada de GNDiario



En la misma línea está ¿Y qué pasa si hay mujeres en el poder y no son feministas? ¿Qué ocurre si las mujeres en cargos directivos no sirven para cambiar la cultura jerárquica? ¿Qué ocurre si otorgamos el voto a la mujer y vota a la derecha? Pongo estas preguntas a modo de introducción contextual para hablar de que hay principios que no son o no deben ser reivindicados solo en su aspecto instrumental, porque son una cuestión de justicia.
 
LAS MUJERES Y SU LEGÍTIMO DERECHO AL PODER

Parece que si una mujer ocupa un puesto de poder y no supone un cambio cualitativo en la administración del poder, es un problema y no sirve para nada, porque el objetivo es que haya un cambio en los modos de poder. Pero que los hombres ocupen o sigan ocupando esos puestos no es un problema aunque sigan con el modelo de poder habitual.
¿Por qué se les pide o exige incluso a las mujeres tener que aportar un valor extra a su legítimo derecho a ejercer en plano de igualdad lo que hasta ahora le es vedado, y no nos interesa si no va acompañado de otros cambios? 
Es un argumento que suelo ver muy a menudo, y que me parece perverso. Me parece perverso porque enfoca la cuestión no como la injusticia de la que se parte, sino como un uso instrumental que si no llega a la suficiencia de lo que se espera que realice, se considera innecesario. Me parece un enfoque más de discriminación de las mujeres. Las mujeres tenemos derecho a ser tratadas como iguales incluso aunque no vayamos a suponer un cambio cualitativo de mejora con respecto a los hombres por el simple hecho de que lo que se reivindica es un derecho. Si además esto trae un cambio más cualitativo mejor, pero el motivo fundamental de reivindicar la participación en igualdad con respecto a los hombres en el poder, no debe ser que sólo si las mujeres van a suponer un cambio entonces puedan acceder en igualdad de condiciones. 

EL VALOR DE LAS MUJERES Y EL VALOR DE LO FEMENINO

Ahora bien, el patriarcado ha colocado en distintos roles a mujeres y hombres, de ahí que esos roles que son estereotipos sean el imaginario de valores que han sido degradados y jerarquizados, de tal manera que todos los valores asociados a lo femenino son los apartados del poder. Lo que se ha valorado por la sociedad se ha construido como lo masculino y esa masculinidad con poder ha construido los espacios y dinámicas de poder. También hace falta cambiar esa construcción. Y darle valor e importancia a la esfera esterotipada y no real, de lo que se llama femenino. Pero ojo, una de las principales reivindicaciones feministas, es no, las mujeres no tenemos que ser femeninas. En un sentido de no tenemos que conformarnos con el rol de ser para el otro, cuidar , agradar, someternos etc. Y los hombres tampoco ser lo masculino, mandar, ser para sí mismos, competir etc.. Ambos, debemos valorar las cualidades de ambos estereotipos y ser mixtos. 

Pero lo que ocurre es que ahora se reivindica que la mujer permanezca en ese papel femenino que es oprimido, y que solo desde esa feminidad pueda actuar en el poder. Algo muy contradictorio. En el que se critica a las mujeres por considerar que los rasgos propios son masculinos. Y es que a veces parece que no olvidamos que lo masculino y lo femenino son construcciones no reales. Al igual que el cartel famoso de "hay que destruir esa idea de que las mujeres hay que respetarlas por ser esposas, madres o hermanas y apostar por la idea de que hay que respetarlas por se personas" Lo que estoy diciendo se podría resumir en "Hay que destruir esa idea de que las mujeres tienen valor por ser femeninas y empezar a construir la idea de que las mujeres tienen valor por ser personas" 

DEMOCRACIA,Y RENTA BÁSICA OTROS EJEMPLOS DE CAMBIOS BUENOS PER SE, QUE TAMBIÉN MODIFICAN EL CONTEXTO DE MANERA CUALITATIVA

Lo mismo pasa con eso de la democracia participativa, es cierto que muchas pensamos no obstante, que los cambios en sí mismos ya generan dinámicas que amplían las posibilidades, y que el hecho de incluir miradas distintas ya supone un cambio cualitativo, pero no es la razón fundamental por la que se exige una participación más directa. Se exige porque la democracia para ser tal debe ser esa construcción colectiva. De modo que no es un cálculo exclusivamente de las mejoras que puede conllevar y la valoración de riesgos que puede traer sino una cuestión de justicia. 

Por supuesto la democracia tiene contenido, y el feminismo también lo tiene, pero tanto en el feminismo como en la democracia uno de los contenidos es el proceso, es la inclusión, es una parte del contenido. Que a la hora de argumentar, además añadamos las potenciales ventajas que tiene indirectas de mejora, no significa que el debate sobre el tema deba quedar marcado por esas ventajas o inconvenientes. Pasó en la segunda república, con el derecho al voto, y pasó por supeditar ese derecho al voto a la condición instrumental de si era bueno o no para la república. Pero oiga, la propia idea de república no es república sin las mujeres. Para que hubiera república era necesario que no suficiente ese voto, para que haya democracia es necesario y no suficiente esa inclusión, para que haya una sociedad igualitaria es necesaria y no suficiente la inclusión de igualdad de la mitad de la población en los órganos de poder. 

Pasa otro tanto con la renta básica. La renta básica es una medida para garantizar un derecho humano a la existencia, con su acompañamiento de la libertad que constituye la garantía material de la existencia. Pues bien, a ello se le pide a menudo que tenga que ser la solución al capitalismo. Las ventajas que conllevan la renta básica se puede argumentar que mejora las condiciones en las que ese capitalismo puede ser enfrentado, también mejora la desigualdad, pero no es suficiente, claro que no. Pero sí es una medida que puede resultar necesaria. Necesaria si queremos un mundo en el que tengamos un mínimo de libertad. Un mínimo en el que partimos de una base desigual en el que esa libertad ya la tiene mucha gente de otras maneras, pero no la mayoría.

14 de abril de 2019

¿De verdad hemos votado los españoles al Rey como afirma el candidato Pablo Casado?




No hemos votado al Rey, se votó en 1978 la monarquía en la Constitución  

   

     No es necesario argumentar lo que todos ya sabemos que no es cierto, pues, es evidente que nadie ha votado a este rey. También, a mis ojos es una obviedad que, cuando Pablo Casado forzando el lenguaje con absoluta alevosía, señala que "Al rey lo hemos votado todos los españoles" se refiere a que los españoles de entonces, votaron la monarquía en la Constitución de 1978. Aunque, como es sabido, esta venía en el pack de toda la constitución, y-como reconoce Adolfo Suárez en una entrevista que ha circulado recientemente por las redes-, era una estrategia para imponerla. 
     La constitución de 1978 no la han decidido los españoles. La votaron. La votaron, aquellos españoles que pudieron, entre los cuáles, por cierto no se encuentra el Señor Casado, pues como  quién escribe estas líneas, es demasiado joven para haber vivido aquel momento. No la decidieron, y explico por qué:
     En primer lugar, porque las decisiones y elaboración de lo que se sometió a rechazo o aprobación, no la decidieron los ciudadanos sino en un resultado completo. (No decidieron el contenido de cada aspecto importante de esta Carta Magna, este acuerdo  de convivencia-base del régimen político-jurídico que son las constituciones.) Sino aceptar un acuerdo marco indisoluble, que decidieron (estos sí) y elaboraron la asamblea política elegida en representación.
     En segundo lugar, el censo que aceptó esa Constitución no es el mismo que en la actualidad, que ya existe un porcentaje de población adulta bastante amplio que no tuvo ocasión de participar en esa votación. (El caso como antes he señalado del propio señor Casado.)
     En tercer lugar, esa votación no se daba en un contexto libre de coacción. Más bien era un lo tomas o lo dejas, en el cuál es difícil de figurar , cuáles eran las lecturas de un rechazo a la misma, pues aquello, pareciera más bien que suponía la decantación clara de que una mayoría social deseaba abandonar y dejar atrás la dictadura franquista, lo que sería la principal fuerza volitiva de ese SÍ a la constitución elegida y discutida en otro espacio. 


¿Por qué hay tanta  resistencia a que la sociedad pueda decidir república?

     La sociedad española de aquel entonces apoyó avanzar, dejar atrás el franquismo, pero en realidad poco más pudo decidir en ese proceso, sobre el cómo y el hasta dónde se rechazaba.  De qué manera quería construir y seguir construyendo su futuro es algo que quedó apartado de sus posibilidades directas. Dejar atrás una dictadura sanguinaria y sin libertad política, sin duda es un gran avance para aquel contexto. 
     El problema está, no en criticar lo que se hizo entonces, sino en comprender cómo aquello que se hizo abría al mismo tiempo muchos cambios progresistas al compararse con lo que había sido hasta entonces, pero también dejaba cerrado y obstaculizado el camino del cambio en el futuro. 
    Entonces cuando Pablo Casado dice que hemos votado al rey, hace trampa. Y sabe que la está haciendo. Pero también sabe que tiene una coartada para defender que no está mintiendo. La cuestión es..  ¿Por qué hoy es tan difícil conseguir un referéndum sobre la república, por ejemplo?


    Es tramposo apelar a aquella votación, con el fin de defender la inmovilidad de sus preceptos, y de hurtar la soberanía nacional al pueblo, no en la teoría, pero sí en la práctica. ¿Fue la constitución la forma de decidir dejarnos sin futuras decisiones al respecto?

¿Quién quiere ser súbdit@?





230 años de la Revolución francesa, 146 años de la primera república española...


2019 y aún no nos hemos librado de la monarquía. Una institución retrógrada y anacrónica. Que de facto, viola la igualdad ya no material sino también formal de toda la sociedad española. 

España debería haber sido una república, sin guerra, sin dictadura. En la que la sociedad española tuviera ya una historia democrática más amplia desde la generación de nuestros abuelos y abuelas. En lugar de eso, tenemos un oscuro y doloroso pasado que aún no ha sido del todo digerido ni superado y que nos ha hecho mucho daño. 

No hablo ya de quiénes fueron protagonistas en ese horror, sino de cómo esa historia sigue produciendo una grave fractura en la España actual. Y lo que es peor, hay quiénes quieren resucitar espíritus tenebrosos que nos devuelvan al pasado. 

Hay quienes consideran que la historia ya fue y que hoy no se puede ni debe reivindicar la República, como si ya se hubiera conseguido estar a un nivel democrático suficiente, en el que no importase que sigan existiendo los vestigios del Antiguo régimen de la Edad Media en perfecta convivencia con el régimen formal liberal.

Sin duda, desde la Edad media se ha avanzado bastante. Pero también, se está volviendo a implantar otro tipo de feudalismo que al final nos organiza la sociedad según jerarquías de poder que se le parecen. Cambian las reglas y las formas, los límites, pero aún así sigue habiendo unas estructuras que nos hacen desiguales y no nos otorgan ni mucho menos la misma libertad a todas las personas, cuyo objetivo tiene la república. 

Siguen existiendo instituciones que gozan de privilegios e inviolabilidad, que se elevan por encima del resto y hasta sus contrarios resultan estigmatizados. ¿Como es posible que en pleno siglo 21 no seamos tod@s orgullosamente republican@s? ¿Quien quiere ser súbdit@?