15 de junio de 2018

Otra forma de hacer política.

  La impugnación : Este sistema no es democracia 


          Una de las reivindicaciones más importantes del 15M fue la de impugnar el modo de hacer 
política, pero ¿Cuál es esa otra forma de hacer política? ¿Qué estaba fallando? ¿Hacia qué modelo 
queríamos ir? Todo el mundo llegaba a la conclusión de que este sistema no era democrático. Algunos insistían más en la pérdida de soberanía de la propia esfera política del gobierno y el parlamento, incidiendo en que a través del chantaje de la deuda se estaban imponiendo los planes de gobierno, con una agenda neoliberal de recortes de servicios públicos, abaratamiento del despido, precarización de las condiciones laborales, y/o privatización de servicios públicos como nicho de negocio próspero que además tenía redes clientelares de la clase más poderosa. 


     Todo esto en un progresivo adelgazamiento del sistema de bienestar que fue una conquista precaria en el enfrentamiento entre socialismo y capitalismo mundial. Una especie de punto intermedio en el que el capitalismo ganaba la batalla haciendo importantes concesiones que pertenecerían más a una lógica socialista (Sanidad pública, pensiones, educación pública, derechos laborales impuestos progresivos, etc). Otra de las cuestiones, también relacionada con la deuda, el mercado y la economía financiera, era el euro, y el eurosistema monetario. Con la entrada al euro, en un contexto de industrialización desigual, se han producido desequilibrios entre países, que además han perdido soberanía monetaria. De modo, que ya no es desde el propio Estado desde el que se pueden hacer las políticas de intervención económica que se consideren oportunas, como por ejemplo devaluar la moneda inyectando dinero público, pero además, este dinero público podría ser una inversión en funcionarios, o en proyectos generadores de riquezas. La cuestión es que también las propias instituciones se endeudan, con los bancos y entran en la lógica mercantil del sistema de deudas impagables, y ya no tienen un control tan directo en la política monetaria del país. 



      Otro de los asuntos económicos que amenazan la soberanía de los gobiernos, son los nuevos tratados de libre comercio, que pretenden aún más extender la lógica de los beneficios capitalistas y elevarlo a categorías de derechos, impidiendo así legislaciones intervencionistas en favor de la ciudadanía que equilibren desigualdades de poder, o protectoras de derechos sociales, ambientales, o salud. No es que se prohibieran este tipo de legislaciones, sino que a través de la posibilidad de denunciara los estados como responsables de pérdidas económicas de empresas por motivo de alguna legislación, podría condicionarse políticas de este tipo. Hasta aquí más o menos, y muy reducidamente sería aquello de "No hay democracia si gobiernan los mercados". Es decir, si los gobiernos ni siquiera van a ser del todo quiénes puedan tomar decisiones políticas democráticas, sino que son las lógicas del lucro capitalista las que marcan las agendas políticas de los países ¿Qué democracia es esa? 


      La otra parte más impugnada, tenía que ver con la relación entre los gobernantes y los gobernados. La representación política. El sistema legal que reparte esos poderes, la forma legal en que se traslada la delegación de poder de la ciudadanía al parlamento y el gobierno. La parte que cuestionaba la arquitectura político legal de distribución formal del poder desde la legitimidad del pueblo. Y aquí tendríamos las famosas consignas de "Lo llaman democracia y no lo es" o "Que no, que no, que no nos representan". Aunque esta última, puede ser también interpretada en términos de que las políticas neoliberales que se estaban desarrollando no nos estaban representando con sus contenidos acerca de los que la ciudadanía Española quiere para su país, para ellas mismas. Las dos cuestiones, están relacionadas.

Las preguntas sobre democracia y organización 



       En el post15M se empiezan a tener debates antiguos, pero que se revitalizan y son primera edición para los actores que en ellos participan en España, sobre el modelo concreto de marco legal existente en España. Todo ello tirando del hilo de la falta de democracia. Lo más primitivo, sería "El sistema electoral". En primer lugar se aborda la proporcionalidad, pero no se queda ahí el debate, también se aborda la utilidad del voto, los significados del voto en blanco, la abstención, las estrategias de lucha.. después se aborda pensando fuera de la caja en la posibilidad de otros sistemas alternativos: ¿Por qué los partidos tienen que funcionar como funcionan? ¿Por qué tienen que decidir ellos candidatos, programa cerrado? ¿Por qué la ciudadanía no puede votar directamente leyes importantes si hoy tenemos posibilidades de hacerlo en directo? ¿Cómo podríamos crear sistemas de revocación del poder desde la ciudadanía directamente? ¿Cómo podríamos trasladar iniciativas de obligado referéndum también directamente? ¿Es la política una profesión? ¿Debe serlo? ¿Se debería tecnocratizar algo? ¿cómo se cambia el sistema político si los políticos que hay y sus partidos principales (PP/PSOE) no tienen interés en que cambie puesto que les beneficia que el sistema se mantenga como está? ¿Cómo cambiamos el sistema político si buena parte de ese sistema está blindado en la parte orgánica de nuestra constitución y se requiere mayoría absoluta para iniciar cualquier reforma en ambas cámaras? De ahí viene eso del "Candado del 78". 

Post15m Ensayo-error: En busca de la organización democrática y de la candidatura unitaria

     
     Durante esa época, no sólo se está cuestionando todo esto, debatiendo y pensando, aprendiendo, buscando información y constrastando por diferentes actores de la sociedad civil, sino que también se está ensayando, buscando las maneras alternativas desde lo cercano, procurando no repetir los errores que el sistema hace florecer. Exactamente igual que el experimento de Zimbardo, pero sin ser experimento controlado, se empiezan a ensayar haciendo intentos de organización que tenga como objetivo una doble vertiente : Funcionar democráticamente, y acudir a las instituciones para transformarlas. Después de esta contextualización hiperresumida, del escenario en que estos debates político-sociales se van gestando, llegamos a la cuestión que quisiera explicar, humildemente y evidentemente desde mi perspectiva. La cuestión es, que durante ese tiempo, se había producido una especie de lo que se llamó "despertar". Aunque  la lucha no empieza aquí, ni el despertar tampoco. Al menos en mi experiencia, en la universidad ya se habían gestado antes pequeños debates sobre las mismas cuestiones incipientes, quizás  más enfocados a la cuestión de los partidos y la participación dentro de ellos, o fuera de ellos. Pero flotaba sobre el ambiente una desafección previa del propio sistema de partidos, del modo de hacer política. Ese encapsulamiento de lo político, por dinámicas propias de partido, e intereses de partido que son en muchos casos ajenos a los ideales que se pretenden y por los que cualquiera se implica en política. Bueno, cualquiera que tenga ideales, objetivos políticos. Hay como una serie de debates, uno de ellos que recorre todo el ciclo hasta nuestros días es "La unión" ¿Qué unión? 1. La unión de la izquierda. 2. La unión de la sociedad civil que sufre las políticas neoliberales, los desempoderados. Estas dos cuestiones se relacionan entre sí, pero no son la misma cuestión. La primera hace alusión a todas esas divisiones dentro del espectro ideológico más sensible socialmente, humanistas, ecologistas, socialistas, feministas, pero también cristianos, ongs que les preocupa la desigualdad, la pobreza, los problemas sociales, la democracia. La otra unión, es también una unión entendida de forma transversal, pero con un eje más materialista (de materialismo la corriente filosófica no la acepción que alude al consumismo) respecto a su propio poder: Los de abajo. Pero ¿quiénes son los de abajo? Los de abajo es algo así como un sustituto del proletariado, pero algo más amplio e interseccional, que abarca mucho más, y que deja fuera mucho menos 99% frente al 1%. Es decir Poderosos vs "perdedores""sometidos" o como queramos llamarlo. En aras de unir a una mayoría social que es más víctima que verduga de las consecuencias del sistema y de la crisis, de la falta de democracia etc. Desde luego en ese 99 hay diferencias, tanto ideológicas, como de posición social, económica, cultural.. Por supuesto. La unión de la izquierda parte de varias hipótesis, una de ellas es que somos más los que realmente coincidimos en políticas más sociales y progresistas, los que no estamos de acuerdo con el funcionamiento troncal de la sociedad, pero que el sistema genera una división del voto de izquierda llevando a la inutilidad del voto a muchos, entre ellos los que votan en blanco, partidos pequeños o se abstienen de forma consciente. Es decir, que no se produce un traslado real de los triunfos ideológicos que existen en la sociedad del ámbito progresista. Es más, algunos incluso votan partidos de otras ideologías pensando contrariamente en otras cuestiones. La principal hipótesis, por tanto es que hay logros de la pedagogía política que no se traducen electoralmente. 


       Pero una segunda es la cuestión del voto diluido que ya se ha dicho antes. Y la otra, es que no solo es que el voto se diluya en partidos de izquierda, sino que independientemente del partido que esté, la sociedad va por delante en ética, pero quizás no siempre el mismo conjunto de población. Por ejemplo, A puede estar muy concienciada en feminismo, pero luego en temas de economía no tiene ese nivel de conciencia, y al revés B es muy socialista pero en temas de feminismo como que no ve determinadas cosas. Supongamos, y esta sería la hipótesis, que tanto A como B, forman una mayoría en sus puntos fuertes, pero son una mayoría distinta. Pueden votar cosas diferentes, y puede que las posiciones mayoritarias no lleguen a ser ley por la vía del sistema electoral. Pero esta misma hipótesis también es válidas para el eje abajo-arriba, quitando la cuestión de los partidos pequeños y su unión. Volveré sobre ello. Esta hipótesis quizás sea demasiado optimista, pero si nos vamos al ámbito científico si se puede observar cierta hegemonía de análisis que no necesariamente se ven reflejados en las estructuras institucionales de poder. Independientemente de que esto sea o no cierto, es el punto que sirve de partida para cuestionar la eficacia del sistema de traducción entre gobernados y gobernantes. Digamos que este punto de partida cobra relevancia en ese despertar. Porque rompe o cuestiona aquellas teorías que dan por perdida a la sociedad, y comienza a plantearse las troquelaciones que produce el sistema concreto en el que actuamos tan primitivo y precario como el electoral. Que además de sus múltiples fallos, lo que ese elige ya está dentro de una configuración de un Estado, de un contexto capitalista, de unas relaciones internacionales de poder, etc. De un funcionamiento del derecho, de un funcionamiento cultural más amplio que es político y que permanece estable a los cambios de gobierno. Del análisis de lo electoral se pasa a la constitución fácilmente, pero lejos de lo que consideran actualmente algunos políticos que usan palabras como "Constitucionalistas" para dejar fuera a quiénes quieren cambiar la constitución, la impugnación democrática de la constitución se produce desde un profundo constitucionalismo democrático, que se plantea el logro de un proceso constituyente, incluyendo en ese proceso análisis de democracia desde todos los ejes analizados, y que por tanto aspira a que el proceso mismo, no se haga en los mismos términos en que se hacen las elecciones gubernamentales, sino con una participación más directa de la ciudadanía. 

 La cuestión organizativa, los conflictos de poder y la democracia como nexo.



      La cuestión de la organización democrática cobra especial sentido desde esta perspectiva que impugna los procedimientos formales, los partidos, la constitución en su relación con la distribución del poder formal. ¿Cómo organizar un proceso constituyente democrático en sus medios y fines? ¿De qué manera? ¿Intentamos ir a las instituciones? Y aquí viene la otra parte del recorrido, que digo que se ha llevado durante estos años y se ha ensayado con múltiples iniciativas. En esos ensayos había peleas de poder, hubo conflictos, reencuentros, gente que se iba conociendo, que debatía, aprendía y se conectaba con un objetivo de lucha: La democracia. Pero aún no se tenía más poder que el de lo simbólico. Las luchas se producían por los medios de difusión que de alguna manera eran catalizadores de la lucha colectiva. Y centraban atención. Claro, tener los medios implicaba poder, puesto que si las distintas visiones no se visibilizan, ganan terreno las visiones de quién accede a la atención de su público. De ahí que el movimiento empieza a dar importancia a las formas de trasladar el mensaje, va llegando a aproximarse al ámbito de la estrategia comunicativa. Algo que el capital ha descubierto hace mucho tiempo, y que las empresas utilizan en buena medida con la publicidad. Pero que los grandes partidos políticos también conocen y utilizan. El caso, es que esas peleas de poder empiezan a llevar a otras reflexiones, esas reflexiones también tienen que ver con la democracia. Empieza a aparecer el conflicto, de la gestión colectiva de las decisiones. Si queremos evitar luchas de poder, gestionemos de forma ética las decisiones, seamos democráticos para superar las diferencias, sería más o menos la conclusión. Pero entonces, nos introducimos en todo un mundo de significados de lo que significa eso de "democracia" y sus diferentes formas de interpretarlo. ¿Qué es la democracia? ¿Cómo gestionamos un grupo para que sea democrático? ¿Qué efectos tenemos que evitar? ¿ Cómo debe ser un debate? ¿Qué ocurre con la voz en una asamblea? ¿Cómo encontramos métodos de decidir que sean operativos al mismo tiempo que éticos y democráticos? ¿Qué horarios de reunión? ¿Cómo se organiza el trabajo? ¿cómo organizamos las asambleas? ¿Se utilizan herramientas electrónicas? ¿Qué hay del programa? ¿Cómo se eligen candidatos? ¿Probamos con sorteo? ¿Probamos con rotación de responsabilidades? ¿Qué partes debemos tecnificar para lograr una metodología lo más democrática posible sin caer en el liberalismo total de decisiones sin debate ni reflexión previa? ¿Cómo interviene la disponibilidad de tiempo de cada uno? ¿Cómo regulamos la cuestión económica de las dedicaciones completas? ¿Cómo lograr que los candidatos una vez en la esfera política no se alejen del control del movimiento? ¿Cómo conseguimos organizar los debates de ideas dejando las decisiones con todas las opciones posibles a la militancia? Todas estas cuestiones y muchas que me estoy dejando se fraguan en la reflexión colectiva, y sobre todo se tienen desde la conciencia de cómo la horizontalidad que caracterizaba al encuentro inicial de la gente que seguía moviéndose en este sentido, iba a modificarse una vez se entrase en una estrategia electoral. Ya lo vimos con otros intentos fallidos previos. Se reproducían los mismos debates en todas las iniciativas. Y se discutía sobre ellas. Pero había que unir también de alguna manera ese bloque de cambio, que se percibía que tenía posibilidades de más. 

Evolución Podemos y el reto organizativo


    En esto, empieza a aparecer Pablo, y anuncian Podemos como idea en un teatro en el que nos piden avales. Curiosamente lo de los avales, a mí me recuerda a que el grupo de ATD, habíamos organizado un macroreferéndum y en las asambleas de alternativas desde abajo organizada por anticapitalistas, se reivindicó la respuesta social a esa consulta. Independientemente, Podemos se enmarcó en ese contexto, un contexto que no era un desierto ni mucho menos. Aunque todavía no había dado sus frutos. Al fin los dio con Podemos. Se crearon sinergias, y se acudió a la llamada. Esa llamada fue entendida como inserta en ese contexto. Por lo que se exigía de los promotores estar en esas coordenadas de participación. Los procedimientos dejaron mucho que desear, pero apuntaban una sintonía con la demanda participativa, que sin embargo poco a poco fue cambiando de tercio. Los profesionales de la ciencia política empezaron a cambiar el juego. Si antes el juego iba de cooperar, el juego empezó a tener jugadores que iban a ganar, concretamente a ganarte la partida política, a reconfigurar el tablero para manejarlo. Pero por aquel entonces, todavía existía un fuerte movimiento democratista entre quiénes habían participado en que esos 5 elegidos llegasen al parlamento europeo, y la ilusión del logro conseguido. Además había confianza en el equipo, y se era consciente de lo complicado que es organizarse. De hecho aquel primer proceso, aunque su puesta en escena fue muy chunga, el recorrido fue histórico. El foco estaba puesto, las ideas en ebullición, los debates florecían. Lo recuerdo como si fuera ayer. Todavía, y a pesar de que había claras muestras de control, se podía creer en que esta organización iba a tomar el camino marcado por el movimiento. En aquella asamblea se presentaron muchísimos documentos, elaborados, y con grandes ideas sobre cómo organizarse. Sin embargo no se absorvieron ni gestionaron con el adecuado proceso. Se apostó por el liderazgo, el ganar, la competición. No el ganar en ideas solo, algunos ingenuamente (Yo incluida) pensamos entonces que había una intención verdadera de hacer las cosas bien, pero que realmente se consideraba mejor apostar por un modelo para ese momento inicial. Pero que llegaría el día en que eso cambiaría, también que ese control podía ser una forma de hacer más fácil el proceso de organizar centrando la atención en un punto. Pero no era así. En esa batalla se jugaban muchas más cosas. Y la mayoría de nosotras seguía en una onda horizontal, compañera que no deseaba ver a aquel grupo como traidores de nuestra confianza. Pero poco a poco aquello que empezó siendo de nadie, colectivo y entre todas, se configuró en propiedad privada, marca, competición, poder. Un "Lugar" "espacio" "Relación" que dejó de ser la que era. La aparición pública, los medios, la fama, los cargos, eran esta vez, el modo de agrupar el proyecto colectivo, la marca, a un grupo de personas concreto, ¿ Os acordáis de las páginas de facebook y sus disputas previas? Pues algo parecido. Hasta el punto de que muchos militantes, en sus luchas con el grupo dirigente su reivindicación principal consistía en "YO TAMBIÉN SOY PODEMOS". Y efectivamente lo eran, pero no les iban a dejar serlo. "Divide y vencerás" Se privilegia a una gente sobre otra, lo cuál rompe las afinidades en los territorios para pasar a ser hostiles. Y quiénes quedan en medio, o no se enteran de nada, o peor aún ven como se va desmoronando el sentimiento de afinidad y la unión necesaria para el combate que se necesita. Pero no, las energías ya no están dirigidas exclusivamente hacia el sistema y la lucha que nos une. No puede estarlo. Cuando el poder jugar esa partida, se ve condicionada a ganar la partida interna, es decir, a la competencia brutal con el amigo hasta convertirle en enemigo en muchos casos. Hoy podemos ver todos esos discursos que están basados en considerar a unos como los únicos posibles luchadores, como los únicos posibles efectivos, como si la lucha por la democracia se fundiera con alguna persona. No sólo es completamente falso y erróneo sino que además es poco ético plantear esos dilemas. Pero lo peor es que esa lógica de ganar, lo impregna todo. Exactamente igual que ocurre por cierto con el capitalismo y el tiempo, la rentabilidad, la ganancia. Pues en lo político empieza a imperar esa lógica, en la que cooperar no sale rentable, es mejor competir. Ya no solo porque tú ganes o vayas en esa lógica, sino que encima no queda otra. Hay un refrán que dice "No hay pelea si uno no quiere" pero yo siempre he pensado, no habrá pelea, pero hay sumisión, o paliza, o maltrato. Es decir, para que haya equilibrio, debe haber predisposición por todas las partes, si no, se convierte en un absurdo juego psicopático de poder en el que además se deja de GANAR A LO GRANDE, y se obsesiona todo con ganar perdiendo. En estas dinámicas por supuesto, no todo el mundo tiene los ojos igual de abiertos, tampoco todo el mundo tiene la atención tan puesta y los niveles de participación, integración, son diferentes. No está igual de excluido el que tiene un cargo sin sueldo que el que no lo tiene, ni el que asesora, que el que solo milita, el que trabaja de forma remunerada, o el que tiene todos los poderes. Es decir hay una diversidad, que además lleva también a una diversidad de disposiciones al respecto, de lealtades, de estrategias, de compensaciones, intereses, etc. En definitiva todo esto, significa que no hemos conseguido finalmente dar una salida virtuosa a todo ese aprendizaje colectivo aún. Este artículo no pretende ser una crítica destructiva, considero que los avances por pequeños que sean se han producido, en algunos aspectos. Y que los gobiernos del cambio están demostrando cosas y mejorando la gestión, que Podemos ha atizado el tablero político y lo ha reconfigurado abriendo posibilidades, pero en cierto modo también se ha como "regresado" a una lógica que se estaba impugnando y que ha quedado finalmente absorvida por un hacer más bien tradicional aunque con nuevos discursos y nuevas caras, y medidas más progresistas, pero en las que siguen vigentes los problemas estructurales del ciclo anterior.

Copiada de Eldiario.es


No es sólo la trata


 



La trata no es el único abuso en la cuestión de la prostitución. 
La obligación no tiene que ser mediante amenazas necesariamente para considerarse un abuso. 
Por parte de la prostituta será una estrategia de supervivencia, por parte del putero es un abuso mediante su poder económico para acceder a un sexo que de otro modo no obtendría. 
Y por otro lado por mucho que haya mujeres que defiendan "su derecho a ser prostituida" la relación que existe entre cliente y prostituta no es igualitaria, y no hablamos de tiempo, o trabajo, sino efectivamente de un espacio del sujeto que tiene que ver con su propio placer también y con su relación social con los demás. 
Significa lavarle la cara al sistema capitalista hablar de que es una decisión libre, tampoco el empleado normal es libre y eso no lo cuestionamos, hay varias diferencias con otro tipo de empleos. 
Una que no sacrificas tu cuerpo en su espacio íntimo y personal de las relaciones en el que tu ser pasa a formar parte de lo mercantil. 
Otra , que el trabajo tiene sentido no sólo en términos de empleado empresario, sino que en los trabajos se produce algo, pero que esa relación mercantil es también cuestionada y se tratan de poner límites a esos poderes no al revés. 
Estar en contra de la prostitución no va de lo libre que sea su mercado, sino también de poner límites a lo que se puede fundamentalmente comprar pero bueno también vender, para que el capitalismo no se trague nuestra vida en todos sus aspectos. 
Incluidos los sociales, y ahora también los sexuales. 
Pero es que además la prostitución tiene un sesgo patriarcal, que no debería obviarse. 
En el que se refuerza un modelo de relaciones de poder menos favorable para las mujeres. 
Y además al convertir el cuerpo y el sexo en una mercancía, también el aumento de la oferta, abarata los costes con lo cual acaba en resultar además precario. 
El debate no es la libertad de alguien en vender o no sexo. 
El que vende no es el poderoso, si así fuera no vendería. 
No es el empoderado, igual que el empleado es el eslabón débil, en este caso no lo es menos. 
Es más, si el dinero hasta ahora ha podido comprar nuestro tiempo además ahora algunas personas abogan porque pueda entrar de forma legal y regulada en nuestro cuerpo directamente. 
Pues yo me niego. 
En España no es ilegal, y habría que diferenciar entre el estigma contra el que hay que luchar de la sexualidad femenina de cualquier mujer que se atreva a desafiar la norma establecida de puritana, con la mercantilización de nuestros cuerpos. 
Son dos cosas muy distintas, 
La primera aboga por la libertad de cada cuál a DISFRUTAR con quiénes libremente deseen sin verse coaccionados por teorías ajenas sobre lo que es sexualmente lícito no no realizar. 
En la segunda hablamos de convertir al ser humano en una mercancía más, en este caso sobre todo a las mujeres. 
Otra cosa, el modelo abolicionista no prohíbe la venta sino la compra, con lo que las mujeres que se venden no están siendo penalizadas ni consideradas delincuentes, sino víctimas de su propia miseria económica.

22 de enero de 2017

Debate Prostitución Abolicionismo

    Ayer estuve en el acto de Podemos Feminismos de Cataluña, en un debate organizado en Hospitalet sobre la prostitución muy interesante. Parece que hay bastante confusión, desconocimiento, y polémica con esta realidad. Y que recientemente a vuelto a aflorar el debate sobre este tema en el feminismo, sin que se llegue a una postura común. Mi postura la tengo más que clara, y tiene que ver con un enfoque político de la sociedad y el objetivo de igualdad que persigue el feminismo. Y es la abolición. Pero me he dado cuenta y ayer se puso de manifiesto también en el debate sobre este tema, que no todas las que participan en el debate conocen realmente qué significa la postura abolicionista, de manera que suelen caricaturizarla como si el abolicionismo juzgara a las mujeres prostituidas, o que se prostituyen, o tratase de impedirles tal cosa. Nada más lejos de la realidad. La postura abolicionista, busca a través de una propuesta política concreta y de una lectura de este fenómeno crítica, erradicar la prostitución por considerarla violencia machista, y capitalista estructural sobre las mujeres.

 Se suele pedir una diferenciación entre trata y prostitución voluntaria. Pero para la postura abolicionista si bien comprende las diferencias entre una y otra, no considera que en la mayoría de la prostitución "voluntaria" pueda hablarse verdaderamente de libertad, y de elección. Ante todas las situaciones tenemos agencia, pero igual que respecto a los delitos penales, en el derecho se contemplan agravantes o atenuantes en función de las circunstancias en que acontece un hecho. La prostitución se enmarca en un contexto en el que la persona que decide voluntariamente prostituirse lo hace bajo condiciones de fuerza mayor en la que decidir no significa querer. Sino bajo una fuerte necesidad de conseguir dinero para vivir. En este sentido no se puede hablar de "libertad de las mujeres que se prostituyen" ya que esa libertad está condicionada desde el comienzo. Cuando alguien te hace un chantaje, evidentemente tienes elección, pero no dejas de estar siendo víctima de un chantaje. Un chantaje en este caso económico. Que lo ejerce quién tiene poder sobre ti. Por eso, esta propuesta se basa en centrar el foco del problema dónde verdaderamente está. En el abusador, en la demanda, en el putero, y no en las víctimas, en las mujeres, en las que se prostituyen. Ellas no son el problema. ni la causa de que exista la prostitución. Son el síntoma si acaso,y la víctima de un sistema de dominación tanto económico como patriarcal. De modo que, son obligadas a través de su situación de necesidad a realizar actos íntimos sexuales no deseados.

De ahí que Judith Bosch, una de las ponentes de ayer, muy brillantemente hablase del concepto de "Consentimiento" para diferenciarlo de "deseo". Porque consentir no es desear, consentir ni siquiera te reconoce la condición de sujeto. Y lo ampliaba al marco de relaciones general impregnado por la cultura machista de las relaciones sexuales libres entre hombres y mujeres, para hablar de la cosificación de las mujeres que hace el machismo en general, y cómo es un objetivo fundamental de la lucha feminista para la igualdad en nuestras relaciones de todo tipo. Por tanto, la propuesta abolicionista, nada tiene que ver con prohibir a nadie relacionarse sexualmente como desee, y sí tiene que ver con desalentar perseguir y penalizar el abuso que supone la compra, de quién se aprovecha de quién no necesita del deseo de otro para llevar a cabo sus deseos propios. En ningún caso esta propuesta penaliza a las mujeres, y además también ayuda con las situaciones de trata, porque al no estar penalizadas ellas, pero sí la trata, el proxeneta y la compra, las mujeres están mucho más protegidas por la ley que las ampara ante cualquier denuncia. Tampoco impide o borra la posibilidad de demanda de un plumazo. Por tanto no es cierto que se restrinja la posibilidad de hacerlo. Pero intentar poner el foco en un supuesto deseo que no existe o si existe es absolutamente minoritario, de las mujeres de vender su cuerpo es desenfocar completamente el problema y mirarlo sólo desde la perspectiva individual de la comprensión de que haya mujeres que se prostituyen, y que además ya es contemplada por la perspectiva abolicionista y razón por la cuál no es penalizada ni perseguida la víctima.

 Además no debe perderse  de vista el horizonte político que queremos conseguir: La igualdad en las relaciones de ambos sexos. La libertad sexual forma parte de esa lucha también, pero la prostitución es lo opuesto a la libertad sexual y la plena realización de los deseos de las mujeres, y sólo se enfoca en garantizar un privilegio masculino obviando completamente mediante pago los deseos de ellas. Supone convertir una actividad por naturaleza autotélica, en una instrumental que obliga a las sujetos a disociarse mentalmente al ser convertidas en objeto que consiente lo que no desea, por la necesidad de dinero. Claro que podrían no optar por ello, pero las ventajas que supone de inmediatez aunque cuesten muy caras a sus personas son las que hacen ver en la desesperación con interés esta propuesta, que no es otro interés que la de obtener el recurso que necesitan para vivir y pagar sus vidas. Dinero rápido, que no fácil.

 Fue muy interesante escuchar el testimonio también de Amelia, que hablaba en primera persona por haber sufrido primero trata y después por prostitución voluntaria, y caracterizaba los distintos tipos de puteros que se encontraba. El macho que quería sentir que podía satisfacer a una mujer, el que quería amor o cariño, y el violento, que disfrutaba con su miedo, etc. Hablaba de cómo ella interpretaba papeles. Y defendía que no era igual que cualquier sonrisa falsa que pueda fingirse de camarera de cara a un cliente. Que era mucho más duro. La verdad es que dijo muchas más cosas interesantes, como por ejemplo también que ella antes no lo veía de este modo, que claro, que ella también hubiera reaccionado con recelo ante las abolicionistas, en su día, cualquiera iba a decirle a ella algo. Fue muy interesante escucharla. Por último muy interesante la perspectiva que presentaba Beatriz Ranea, que ha hecho un estudio sobre ellos, los demandantes, los puteros. Y que aboga por poner el foco en esto. En analizar esa masculinidad y cambiar a otras masculinidades.


Si hay un punto clave en el que creo que se puede coincidir entre una perspectiva (La abolicionista) y la pro prostitución también llamada regulacionista, que busca que sea considerada como un trabajo cualquiera,es en el estigma sexual que recae sobre las mujeres. Y digo esto, porque en realidad, se pretendía con el debate llegar a puntos en común pero no se puede obviar que son caminos opuestos  que nos llevan a destinos muy diferentes, el caso de Alemania, y Holanda lo atestiguan, y también el caso de Suecia en sentido contrario. El modelo sueco que recientemente ha sido adoptado también en Francia, es el abolicionista dónde ha disminuido considerablemente. Y el modelo Alemán u holandés es el regulacionista dónde ha aumentado en grandes proporciones.

El estigma

Como decía, el punto en el que podemos coincidir sería el del estigma que no es exclusivo de las mujeres prostituidas sino de todas y cada una de las mujeres.  La sexualidad femenina es frecuentemente estigmatizada en la cultura machista en la que vivimos. Y las propias relaciones sexuales "libres" que se mantienen entre mujeres y hombres fuera de la prostitución están atravesadas por lógicas machistas de sujeto-objeto en el que frecuentemente se niega el deseo de las mujeres y el paradigma sexual de relaciones es construido en torno a los deseos del varón y la cosificación del cuerpo femenino. Si lo que aspiramos es  a una libertad sexual verdadera, y a una igualdad en las relaciones entre sexos, es fundamental deconstruir este modelo y desestigmatizar el sexo en las mujeres, pero el sexo como placer y como disfrute de las mujeres, y no sólo de los hombres.  Algo totalmente contrario a la realidad de la prostitución, pero que sin embargo afecta también a ese ámbito en un sentido represivo cuando se le añade una doble victimización (Al igual que ocurre en el caso de mujeres maltratadas) en el que no sólo se sufre la cuestión per se de estar prostituida con los estragos psicológicos que eso conlleva sino que además tienen un doble rechazo por parte de la sociedad que incluso culpabiliza, denigra, insulta o despoja de valor a las mujeres aumentando su carga, y cuestionándolas en lugar de comprendiendo y empatizando con su situación de víctima.

Todo lo contrario de lo que ocurre con los hombres puteros, que ni son estigmatizados, ni cuestionados, ni  una cuarta parte, siendo en realidad los abusadores, la parte del problema.  La imposición de satisfacer deseos a toda costa sin importar que sean o no correspondidos.

Pero esto ocurre como decía en el ámbito de las relaciones en general, esto es la cultura de la violación, esto es el patrón machista general con el que se miran las relaciones sexuales de forma diferencial en un hombre o en una mujer.  ¿Qué pasa con nuestros deseos? Esa es una lucha que podemos librar juntas pero que no pasa por admitir, apoyar o embalsamar la prostitución, ni tampoco por convertirlo en una opción laboral o invisibilizar su violencia.
Pasa por hacer un trabajo cultural en relación a nuestra sexualidad deseada, a nuestro placer. Por cuestionar los roles en ese aspecto.

La seguridad económica y las alternativas

Otro de los grandes problemas en relación a este tema que podemos estar de acuerdo es en la necesidad de que la alternativa no sea el trabajo precario o menos deseable. La de garantizar ayudas que verdaderamente permitan un nivel de vida digno. Es un tema más amplio que se incluye en una lucha por garantizar condiciones laborales dignas para todas. Y también en garantizar los medios de vida y la posibilidad de realizarse a cada cuál dentro de la sociedad.
En este sentido me parece que podría ser también un estímulo y argumento más para la renta básica de ciudadanía. Que además está unido a una lucha compartida contra la opresión del sistema capitalista.  No es que por sí misma solucione el problema ya que tiene varias causas entre ellas la principal es la demanda, el sistema patriarcal, pero también las condiciones de vulnerabilidad económica de este sistema capitalista. Además ambas están relacionadas si tenemos en cuenta que la cultura patriarcal afecta y ha afectado a la desigualdad de poder en todos los sentidos entre hombres y mujeres, y por eso se habla también de la feminización de la pobreza.

Por tanto, luchemos por la libertad real de hombres y mujeres, y el derecho al placer y al disfrute deseado y libre. Digamos no a la mercantilización de las mujeres como objetos sexuales, y a su esclavización.  Luchemos por la igualdad y la dignidad mutua en todos los aspectos para unas relaciones placenteras con nosotras mismas  y con los demás.

Aquí el programa de debate http://lhdigital.cat/c/document_library/get_file?uuid=873fe759-75dd-4993-a4f1-f84a2420f7d4&groupId=11023









26 de diciembre de 2016

¿Qué sociedad queremos ser?

La cosa es ¿Qué tipo de personas y sociedad queremos ser?
Una que trabaja para vivir o Una que vive para trabajar
Una que cuida de cuida de los demás y empatiza o una que abandona a su suerte o rechaza al que tiene problemas de cualquier tipo

Una que tiene tiempo o Una amargada siempre con prisas
Una que se solidariza con otros pueblos que sufren catástrofes o guerras, o una que los maltrata prohibiendoles pasar y reteniendoles en condiciones infrahumanas

Una que respeta y cuida el medio ambiente y la naturaleza consciente de que es la fuente de vida que nos alimenta, nos enriquece, y nos da la vida, u otra que pasa de todo, contamina y derrocha energías y subordina todo al lucro empresarial

Una que construye las condiciones de igualdad entre personas de distinto sexo, orientación, raza, religión etc. O Una que discrimina, jerarquiza y agrede a otras por ser diferentes a ellas
Una que quiere construir su comunidad, su destino, su futuro y su historia o Una que prefiere que le manejen estafadores sin escrúpulos

Una que celebra el amor y se ríe de sí y con los demás o Una que hace llorar a otras al reírse cruelmente de ellas
Una que se interesa por conocer, y disfruta de la cultura o Una que se regodea en la ignorancia
¿Qué tipos de personas y sociedad queremos ser?

El capitalismo no es democracia

Esto no es democracia. 
La democracia tiene contenido y decisión. Tiene autorganización, construcción de su sociedad. 
Y bases económicas y sociales que permitan la libertad, que sólo puede darse con igualdad social aunque haya diferencias humanas y enriquecedoras. 
Desde el momento en que no gobernamos nuestras vidas de forma consciente como pueblo, no hay democracia. 
Esto se ha dejado en manos de reglas absurdas al servicio de privilegios de partida y poder que se perpetúa a sí mismo con este modelo. 
Un sistema que no garantiza condiciones de trabajo, tiempo de vida, ocio, y recursos suficientes para todas las personas en la medida en que la ciencia y la tecnología, así como la naturaleza nos permite, no es un sistema democrático.  
La libertad de los seres humanos no puede ni debe emanar de su dinero o su poder económico.  
  Si queremos una sociedad libre, humana, responsable, justa, buena y feliz, debemos procurar que los mecanismos que la regulan estén bajo nuestro control, y respondan a criterios racionales humanos, y empáticos. 
A criterios que nos hagan caminar hacia una vida buena para todas. 
No puede ser que nuestras vidas, nuestro futuro, nuestra historia, dependa de teorías económicas absurdas que sólo provocan desastres, desigualdad, miseria, etc. 
No. 
Las riendas deben estar en la sociedad y para la sociedad de un modo justo y equitativo. Con posibilidades lógicas. 
Con organización encaminada a no derrochar recursos, y a aprovechar el potencial de lo que tenemos, teniendo siempre como mirada orientativa que el fin social es la calidad de vida satisfactoria y feliz, las relaciones saludables, el respeto, un equilibrio entre el trabajo y el ocio, unos ritmos que nos permitan disfrutar de la vida, y en general un potenciador de nuestra salud física, mental, afectiva y social. 
Procurar el despliegue de la potencialidades de todas, y el disfrute de sus frutos. 
La realización de las personas. 
Nuestra crisis es civilizatoria porque falla un corazón del sistema no un órgano periférico. 
Falla una estructura, no una pared. 
Fallan los cimientos de nuestra organización social. 
El soporte sobre el que se despliega el resto de la vida. 
El soporte convencional, soporte no natural, soporte "construido socialmente", fruto de la acción humana, no de ninguna ley natural y por lo tanto susceptible de ser cambiado, transformado. 
Y además de esto, sobre unas bases económicas orientadas conscientemente a la satisfacción de nuestras necesidades y teniendo en cuenta los límites medioambientales, se puede y se debe seguir debatiendo y discutiendo, porque siempre habrá matices, y proceso social que se debe construir de forma colectiva. Pero sobre una base radicalmente diferente a la que existe. 
Gobernando la humanidad a la maquinaria económica y no la maquinaria económica independizada de su fuente, gobernando a nosotras, las personas.





¿Democracia o dictadura liberal?

Yo creo que más que en una democracia de derecho, vivimos en una dictadura de derecho liberal. 

Dictadura porque el marco de las decisiones es restringido, liberal porque votamos a nuestros dictadores temporales, y de derecho, porque esa dictadura está de alguna manera limitada por un sistema de derecho, que proporcionas límites al poder ya que esas decisiones tienen que integrarse en un conjunto previo de leyes con jerarquía normativa. 

La acción de esos "dictadores temporales" está por un lado limitada por un marco económico y legal que acota las potestades que se les otorgan, y establece unos procedimientos en los que se tienen que establecer las nuevas decisiones en forma de ley.  Pero eso también genera que el marco sea ya una decisión no cuestionada, y complicada de modificar. 

Pero el modo de gobernar sin embargo otorga unas potestades enormes que no parece tener que dialogar con la sociedad, más allá de momentos en los que debe convencerla de que apoyen su proyecto. 
Si además el modo en que elegimos ese proyecto está condicionado a un todo o nada de los distintos proyectos, y a un contexto electoral limitado, en los que unas opciones cuentan con grandes capacidades de convencer o ser visibles, y otras no, pues no está siendo un método democrático por el mero hecho de que podamos elegir uno.

Si profundizamos más, vemos que además la sociedad sólo dispone de una decisión: Elegir partido. Más allá de eso no hay nada. Y ni siquiera esa elección se realiza en completa libertad de voto, puesto que cada votante está condicionado por ese sistema electoral que perjudica la intención de votar un partido que no parezca tener opciones reales a priori.  El llamado voto útil. 

Además de esto, las decisiones que se toman son en un pack de decisiones en el que no se tiene porqué coincidir en cada criterio de cada asunto. Ni tan siquiera en unas líneas generales acerca de temas políticos importantes. Por lo que es común que se busquen puntos de los programas o ideas clave con las que atacar a un adversario político que lo desacrediten en el conjunto de su proyecto. O incluso buscar vinculaciones simbólicas que hagan que directamente se pueda excluir de la lectura o el conocimiento de la propuesta integral. 

En un sistema en el que tomásemos más decisiones políticas, y no sólo el equipo con su paquete completo que va a llevarlas a cabo también se estinguirían este tipo de problemáticas. 

Pienso firmemente que el 15M apuntaba a estas cuestiones como a ninguna otra. La relación tan importante entre la forma en que se reparte el poder y se ejecuta y controla su ejecución por parte del colectivo soberano, de manera que realmente podamos profundizar en la construcción de una democracia digna de tal nombre

La democracia no es liberalismo, no es elegir entre opciones. No obstante tampoco hay democracia sin liberalismo, sin elegir, sin opciones. Elegir democracia ya es una opción política que no comparte todo el mundo. Elegir democracia implica rechazar otras opciones. Implica un posicionamiento ético de cómo queremos vivir en sociedad.

No se trata sólo de decidir sino qué se decide y cómo.Y quién decide qué, y cómo conseguimos un sistema en el que esas decisiones de cómo convivir sigan manteniendo unas posibilidades reales de decisión colectiva.

Pensar que tomar decisiones ya es democrático per se, nos podría llevar a considerar que el mercado es el mejor ejemplo de democracia. Y no hay nada más lejos de la realidad.

De hecho no es casual que se hable de mercado electoral para referirse a nuestros sistemas.
Pero el mercado invisibiliza las condiciones en que esas decisiones son tomadas, y cómo son tomadas. De ahí aquella metáfora graciosa de la pregunta ¿Con qué salsa quieres ser cocinada?
Esa pregunta nos muestra como el mero hecho de que haya opciones no es un marco democrático. Esto deja completamente fuera la opción de "No quiero que me cocinen"

El pluralismo está muy bien, y forma parte de un sistema democrático. Pero cuando se quiere un sistema democrático en ese pluralismo no caben o no deberían caber para seguir siendo sociedad democrática aquellas opciones que traten de pervertir los principios democráticos.

El fin y el medio han de ser democráticos, y dar garantías de seguir siéndolo una vez tomadas dichas decisiones. Es decir, una decisión colectiva para ser democrática tiene que llevar implícita la posibilidad de abrir las decisiones y no de cerrarlas.



¿Se puede cuestionar el grado de democracia de las decisiones de una herramienta que pretende ser democrática?

Llamadas de atención a la discrepancia sobre decisiones colectivas y cuestionamiento de la democracia 

       No me gustan no sólo algunas "llamadas de atención" que no creo que tengan sentido, sino el argumento que se ha dado que no sólo implica a quiénes siguen o no a un determinado líder. Osea que no se puede cuestionar las decisiones "democráticas" según el secretario de organización. Sin embargo yo creo que esas decisiones, y sobre todo el modo de tomarlas, no sólo las cuestiona un sector visible y con proyección mediática como pueda ser una determinada corriente.Sino muchas otras personas, que consideramos con distintos modos de crítica que las votaciones no se han hecho tan democráticamente y que más bien se han convertido en un concurso de popularidad entre caras conocidas y adeptos. Si creo que en algo se coincide desde muchos sectores es en que las votaciones mediadas por la afinidad a personas no permiten un debate real sobre las ideas, y que esto lo hayan defendido los errejonistas que antes estuvieron de acuerdo con esa dinámica, no le quita ninguna razón a la argumentación. Es más yo creo que este sector se queda corto incluso en sus reivindicaciones de primero las ideas y luego las caras. Ya que tampoco propuso un remedio o propuesta en el que esos debates de ideas no estuvieran influidas también por quiénes las presentan. Del mismo modo que en España partidos sin visibilidad a través de los medios y con un sistema que obliga a voto útil sesga la elección de las personas, en Podemos también se instala una dinámica de voto útil que imposibilita a otras opciones hacer valer sus ideas con una especie de bipartidismo o tripartidismo. No ha sido poco frecuente la apelación al líder de turno que se votaba en lugar de a las ideas como argumento por muchas personas, y eso deberíamos entender que es una dinámica nociva para permitir que aflore eso que antes llamábamos "Inteligencia colectiva" Si se va a considerar que las discrepancias ideológicas, organizativas y demás son una especie de traición a quiénes más poder tienen en la actualidad en la propia herramienta, se convierte esta en una especie de chiringuito de unos pocos en lugar de una herramienta colectiva y democrática. Hay métodos en las que los efectos que pervierten las decisiones democráticas pueden ser corregidos. Si no se usan es porque no conviene a quiénes creen que gracias a una afinidad generada tienen más posibilidades de ganar independientemente de si las ideas que defienden son las que más convencen a conjunto. No me parece que sea la forma de democratizar un partido ni una herramienta y hacer de esta herramienta una lucha de todas. En ese sentido me parece bastante decepcionante que se diga que no se pueden cuestionar las decisiones. Por esa regla de tres, tampoco se podrían cuestionar las elecciones en España y la victoria de las grandes maquinarias en las que muchísimos partidos no tienen posibilidades como resultado de un sistema electoral que las excluye, invisibiliza etc. 

  ¿Nueva política sin debate? 

 Podemos nació con promesas de hacer política de un modo diferente, y aunque ha avanzado con respecto a otros partidos no resulta suficiente en relación a lo que se podría hacer. Por otro lado los resultados que siempre son interpretables, no dan una victoria tan holgada a ninguna opción, observándose claramente un efecto líder en los resultados. Que pueden leerse tanto en clave de que hay mucha más gente que no votó la opción ganadora, y por tanto prefirió sistemas más proporcionales, e inclusivos, como que realmente hay un sesgo que influye en los resultados que se podría evitar. Abrir un debate de este tipo no creo que sea ir en contra de nadie en Podemos, sino señalar deficiencias de cómo se están articulando la toma de decisiones. 

  Sobre el relevo de los cargos parlamentarios y el criterio de relevo 

 Por otro lado y aunque desconozco la dinámica de Madrid y he leído algunas explicaciones al respecto, creo que debería tenerse más cuidado a la hora de plantear los principios mediante los cuales se realizan los nombramientos y los relevos, porque no es extraño que se pueda pensar que se trataba de un ajuste de cuentas entre corrientes incluso aunque así no fuera. En mi caso, no se trata tanto por ejemplo de posicionarme en favor de que haya un portavoz u otro, sino que por favor, este tipo de decisiones no sean resultado de decisiones arbitrarias y luchas de poder entre sectores de una organización. No caprichosas etc. Creo que es más que razonable que haya rotaciones en los cargos de un partido que aspira a ser una herramienta colectiva distinta, creo que es sano que nadie se perpetúe en un cargo, creo que es positivo que se restrinjan las acumulaciones de cargos por principio de cómo queremos que sea otra forma de hacer política. Pero no se puede pretender controlar un partido igual que si fuera una empresa. No creo tampoco que la reivindicación de mandar obedeciendo que se reclamaba de darle un nuevo sentido a las responsabilidades que se delegan en personas concretas, se cumpla si se sigue la dinámica de otorgar el poder a los representantes en vez de concebirles como servidores o facilitadores de una voluntad más amplia. 

  ¿Quién puede democratizar? ¿Es cualquier sistema técnico un modo de democratizar las decisiones? 

 Hay una paradoja en esto de la democracia, ya que incluso para abrir de un modo radical la participación democrática necesitas contar con el poder de hacerlo. Porque la democracia es una cuestión cualitativa también. Para la cuál un sistema técnico puede juzgarse como más o menos democrático no por cuántos lo hayan decidido sino por criterios cualitativos. Se puede, y se podría tomar decisiones nada democráticas de forma mayoritaria y eso no las convertiría en decisiones más democráticas. Porque se necesita también el componente cualitativo. Esto me recuerda al parecido dilema del esclavo y la libertad, y la capacidad de vender su libertad de modo que llegase a esclavizarle. Eso nunca sería libertad, porque el límite está en decidir dejar de serlo. Si se sometiera a votación por poner un ejemplo, eliminar el voto de las personas, y ganase esa opción, esa decisión aunque hubiera tenido un procedimiento democrático no lo sería. Lo organizativo es político. Tan político que gran parte del sistema contra el que luchamos en el que coincidimos que restringe las libertades y derechos de las personas, como es el sistema económico que genera y agranda las desigualdades, es al fin y al cabo un modo de organizar la economía. Es un sistema organizativo. Por supuesto en conjunto con otros sistemas.

25 de noviembre de 2016

¿Qué acción Política? Crítica al sistema de partidos

La política no está ni en la calle, ni en facebook ni en el parlamento. Está en todas partes y en ningún sitio. Va con cada cuál allá dónde va. Allá dónde vive, allá dónde piensa, habla, interviene, toma partido, mete la cuestión, escribe, se manifiesta, actúa, y muchas otras posibles manifestaciones de ella. No está circunscrita a un ámbito concreto, a una reunión concreta, a una gente concreta. Se puede hacer en todas partes y en ninguna. Lo que sí está circunscrito y regulado es unos procedimientos de actuación, de legitimidad, de poder legal. Eso está recogido en un sistema, unas estructuras etc. Esas estructuras estaban impugnadas, no sólo por sus efectos perniciosos, sino porque no evitan que se puedan producir de nuevo. Porque obliga y subordina a la sociedad en un papel secundario y de excesiva exigencia, que nos atrapa encima en un escenario que nos juega en contra. En un papel en el que se nos niega la participación real, y se nos relega a una acción de mera elección de aquel grupo que menos nos disguste. Y te permite una pataleta, y ya. Y manifiéstate y déjate el tiempo que no tienes mecanismos directos de intervención a menos que te dediques a ello profesionalmente. Entonces esto es una trampa, por un lado nuestras decisiones son ínfimas teniendo que elegir además un pack completo, por otro lado no hay mecanismos de permeabilidad efectivos que no requieran de una gran dedicación de tiempo, y por otro o consigues dedicarte a ello profesionalmente, o jódete que tu nivel de participación se va a quedar ahí. Cuando se empezó a reivindicar la participación política directa no se hablaba de participar en un sentido deportivo de juego en el que todo hacemos algo, se trataba de recuperar/conquistar, el poder de decisión. El poder deliberativo, propositivo, la voz, etc. Todo. Y eso implica cambios a nivel económico pero por supuesto también a un nivel de política formal, que hoy en día no se tiene. 


No, no se trata de jugarlo todo a que gane mi opción política aceptando el marco vigente de reglas del juego. La transversalidad partía también de esta recuperación de la radicalidad democrática, porque no se trataba de (cómo nunca ha dejado de estar ) la convicción de mi proyecto, es decir, la tensión ideológica de que ganen mis propuestas, sino de que en cierto modo no ganan porque la arquitectura está en contra de ese proyecto. Y además , la impugnación era compartida por diferentes ideologías en tanto que la ficción de democracia quedaba en entredicho. 

La democracia no es que haya siete partidos en vez de dos para elegir. Eso siempre lo ha habido aunque no fueran relevantes. Lo transformador pasaba y pasa por superar el modelo de partidos, y transicionar a un modelo de democracia más directo. En el que el conflicto no va a dejar de existir en términos de contenido nunca. Y en el que también optar por esta batalla es un contenido político hoy. Es decir, pasa por dejar de necesitar un partido para hacer política. Pasa por no tener que volverse "partidista". 

Porque a ver, luchar cada cuestión por separado a veces nos supone aliados y adversarios dentro de mismas formaciones lo cuál es una gran anomalía del sistema. Que por cierto se está trasladando lamentablemente en vez de prefigurar un modo nuevo, al movimiento político que lo impugnaba. Los procesos electorales internos dan la misma pena que el sistema electoral español o peor, y producen efectos muy similares que no son beneficiosos para un cambio de cultura democrática. Y que actúan de interferencia. Para ser un partido de toda la sociedad o al menos de esa mayoría social a la que se apela, no basta con ser un partido político con ideas y convicciones, tiene que haber algo que realmente suponga un cambio de paradigma en términos efectivos para cada persona en su capacidad política para que realmente les interese tu cambio. Sino, lo que hacemos es representar dentro del mismo sistema un ala ideológico entre otros y ya.

4 de abril de 2015

Dinero

  El dinero: Objetivos y realidad

El tema es que el dinero es un invento. Un invento que trata de servir para varios objetivos explícitos:
1.Cambio de bienes y servicios
2. Recompensar y valorar el trabajo humano
3.Cuantificar el trabajo y la riqueza..
Pero también hay otros implícitos:
1. Controlar la vida de la gente
2. Asegurar el esfuerzo y trabajo

Puede que haya más. No digo que estos sean los que deberían ser, sino los que son. El primero objetivo me parece lógico y desde luego es mucho mejor que andar haciendo trueque.
El segundo objetivo creo que es el argumento que más se usa a la hora de justificar determinados salarios desorbitados o las grandes diferencias económicas , pero desde mi punto de vista es irreal.
No es mejor pagado el que mejor hace, ni el que más hace. Esto sólo se cumple en algunas profesiones pero es un mito ya que el funcionamiento de la economía con este modelo de oferte y demanda no está midiendo ese hecho, así como muchos trabajos quedan fuera de la recompensa monetaria y la valoración.
El tercer objetivo se realiza en función de variables cambiantes que nada tienen que ver con el valor real de las cosas, pero se hace, bien o mal, nos ayuda a cuantificar.
Respecto a los implícitos son los que pasan desapercibidos para la mayoría de la gente que acepta este sistema como el único sistema posible, como si no pudiéramos funcionar de otra manera.
Respecto al segundo decir que efectivamente hay una concepción conductista detrás de este modelo de retribución bajo la creencia, desde mi punto de vista errónea de que no trabajaríamos si no necesitáramos trabajar para conseguir unas condiciones de vida aceptables. Es posible que no lo haríamos de la misma manera. Ahora bien esta premisa tiene otro fallo y es que aquí la función del dinero trata de asegurar el trabajo sólo de los que no poseen riqueza. El dinero no asegura por sí sólo que todas las personas contribuyan socialmente con algún tipo de trabajo. Lo que asegura es que aquellos que parten de una situación desfavorable necesiten subordinarse a la voluntad de aquellos que quieran que otro/a les haga un servicio/trabajo y puedan pagarlo, para obtener la disponibilidad de gasto/cambio necesaria para vivir.
Esto enlaza con el primer objetivo, la capacidad de dominación de la vida de la gente. A través de la compra de tiempo/trabajo con dinero, se logra un control del tiempo, el espacio de las personas y su posibilidad de actuación, su libertad. Su atención, su tiempo y su perímetro de movilidad quedan así acotadas y restringidas a un ámbito. Por tanto controladas.
Esto se puede ver muy bien en la metafórica película de IN TIME. Pero aunque esto sea una película, es un fenómeno que se da en la vida real.
Si pensamos que el dinero en realidad es simplemente un invento del ser humano, que no crece cuando trabajas, sino que forma parte de un sistema que pretende cumplir con unos objetivos, cabe la posibilidad de plantear otra fórmula y unos objetivos más acordes con las necesidades humanas. Por ejemplo los objetivos a perseguir que debieran ser m,ás la felicidad, el avance científico, el aumento de la calidad de vida y la cultura, la forma de producir lo que necesitamos, el cuidado del medio ambiente, la recompensa adecuada al esfuerzo, la garantía de mínimos para todo el mundo y el deber de aportar a la sociedad. Podrían ser otros, pero lo que está claro es que estos serían más interesantes para toda la comunidad humana de perseguir, y que mucho hay que cambiar de esta forma de concebir la economía para hacerlo posible.
Un documental que me parece muy interesante es este que dejo aquí enlazado sobre la creación del dinero y los bancos en inglés y subtitulado de la asociación  inglesa Positive Money.



28 de marzo de 2015

El 1% contrataca: El TTIP, un plan de arrebato a nuestra soberanía, atentado a la democracia

¿Qué es el TTIP y porqué es tan peligroso para la democracia?


El TTIP es un tratado que se está negociando por presión de las trasnacionales de forma secreta entre Estados Unidos y La Unión Europea. Lo más importante y relevante del mismo es que supone una pérdida de soberanía para los Estados y por lo tanto para la posibilidad de democracia misma. El tratado pretende establecer la posibilidad de echar abajo legislación que protege actualmente a la sociedad. Por ejemplo en cuestiones medioambientales, en seguridad alimentaria, en derechos laborales, en la protección sobre los bienes comunes como el agua, o la sanidad. Este tratado se concibe bajo las siguientes medidas, para privilegiar los intereses económicos de las empresas antes que la vida humana y por supuesto, los derechos humanos. Muchos ya sabemos que el sistema está construido con esta lógica neoliberal, pero aún quedan resquicios de soberanía que  sin embargo, este tratado viene a eliminar por completo. A convertir nuestro sistema político en burocracia pura y dura que mantenga el modelo en el que el negocio y los beneficios empresariales son el principal bien jurídico a proteger. Se carga completamente la capacidad de los Estados a reaccionar, y proteger los derechos de los/as ciudadanos/as.  Y lo hace reivindicando las siguientes medidas: 1)Desregulación por arriba a través del tratado de legislación protectora en seguridad alimentaria, y medioambiental. 2) Mercantilizar los servicios públicos como la educación, la sanidad o el agua. Y que no puedan volver a ser nacionalizados sin que esto suponga un coste para los Estados En lugar de poner una lista de sectores que sí son liberalizables, se debe poner una lista de los que no lo son, en la que si no se incluye se pierde por parte de los Estados.. 3)Por encima de todo protección del inversor. Teniendo la capacidad las Trasnacionales de demandar a los Estados ante cualquier potencial pérdida presente o futura de beneficios económicos a causa de cualquier legislación proteccionista vigente o modificada. Esto es lo más preocupante. Además como se explica en este vídeo 

                                     


 Los tribunales no serán los de la justicia habitual, sino unos especiales creados especialmente para ello.  Ya hay casos en los que tratados parecidos en otros lugares del mundo han supuesto que los Estados perdieran los juicios en beneficio de las trasnacionales como es el caso de la tabacalera   Philips Morris contra Australia, o Uruguay, por cambiar la legislación impidiendo publicidad en las cajetillas de tabaco. El tratado pretende arrebatar la posibilidad de legislar, arrebatar el instrumento que tenemos como ciudadanos para poner límites a los poderes económicos, teniendo en cuenta otras variables como la salud, la vida, el medio ambiente, los derechos además de la rentabilidad económica a la hora de dotarnos como pueblos de legislación para la buena convivencia social. Aquí 


   


Lola Sánchez (Eurodiputada por PODEMOS ) nos anima a difundir la información preocupada y nos cuenta como empieza este proceso de negociaciones en el que tratan de impulsar el tratado negociando las trasnacionales y excluyendo a ciudadanía y euro-parlamentarios. Mandato en inglés del que Lola hablaba en el vídeo.                                                                                             


Más información detallada en este enlace Informe-de-John-Hilary-sobre-el-TTIP
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