27 de marzo de 2020

Relatos

Copiada de chicasdehoy.com






No podía dejar de mirarla. Aún cuando trataba de disimular cada vez que ella, girando su mirada hacia un lado, trataba de indicarle en un gesto de tímida complicidad que era consciente de su profundo ensueño y la abrumaba. En ese momento,sucedía como cuando se despierta de un ensoñamiento, y vuelves a la realidad. Era inconsciente, como cuando te sientas en una mesa y te colocas cerca de quién más te gusta. Sucedía sin planificar, como un imán contra el cuál hay que luchar para no ser completamente absorbido, como esa arena movediza que te traga sin que puedas manejar. Ni siquiera sabía explicarlo, ni comprenderlo. ¿Curiosidad? ¿Misterio? Algo en esa mirada le hipnotizaba. Sentía como si ella, y solo ella traspasara el umbral de sus ojos, y su cuerpo, y le estuviera observando el alma. Nunca se había sentido tan fascinado. Así, había empezado una historia en la que llevaba envuelto años. Era una relación de lo más extraña. Mística. Hablaban con miradas, gestos,jamás cruzaron palabra. Habían construido un mundo y lenguaje propios, que solo ellos comprendían. Hasta que un día


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 Jueves 14 enero, 18:00, Cádiz. La brisa marina soplaba con frío a pesar de ser uno de los lugares más templados durante el invierno. Paula se dirigía a tocar el violín. Tenía 18 años. Estaba radiante a pesar del agotamiento mental y físico por la multiactividad que mantenía. Le encantaban aquellas tardes de ensayo. Desde que sonó el despertador a las 07:05, empezaba a entusiasmarse con el momento de tocar. Le apasionaba la música y soñaba con ser una gran artista que pudiera vivir de sus conciertos. Ese año tenía la selectividad, y debía elegir una carrera universitaria. Sus padres, aunque divorciados, coincidían en insistirle en la importancia de un futuro profesional estable, una carrera "con salida". -Me voy al ensayo. Dijo Paula mientras pasaba por el recibidor donde se encontraba su madre frente al ordenador. Marian, la madre de Paula, era escritora, y como si estuviera emergiendo de las profundidades de un océano que la mantenía obnubilada, exclamó: mm.. ¿Cómo cariño? Perdona, ¿qué has dicho? ¿Ya te vas? Paula dio un beso a su madre y salió alegre a su ensayo. Mariam comprendía muy bien a la artista que veía en su hija, sabía de su entusiasmo y su perseverancia, pero sobre todo compartía ese fuego que encendía su mirada cuando Paula sentía su música. A ella le sucedía otro tanto con la escritura. Su mundo de fantasía. Ese amor por el arte. Qué difícil es todo, pensó.

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 Marta estaba cansada de buscar empleo, había estudiado derecho con la idea de luchar por las causas justas. Ya en la carrera, Marta había pensado que las leyes no estaban bien hechas, que en la mayoría de los casos, la ley estaba hecha favoreciendo un perfil social acaudalado, aun así, siempre consideró que también era un instrumento útil contra el atropello, y que ella podría trabajar en aquellos casos en los que se lucha en favor del débil frente al poderoso. En algunas de las películas de Estados Unidos, ella veía ejemplos de que en ocasiones, la justicia podía triunfar frente a los grandes criminales, y magnates de guante blanco. Con el tiempo, eso le empezó a parecer que sólo sucedía en esas películas, o que los casos eran tan escasos, que precisamente por ello, era una historia digna de ser contada. Sin embargo, la mayor decepción de Marta, era que ni siquiera podía permitirse el lujo de trabajar en lo que había estudiado. Había pasado meses enteros buscando alguna oportunidad como abogada en un bufete, pero desesperada, finalmente solicitó empleo en otro sector: Auditoría empresarial. Esa misma tarde tenía la entrevista, se empezó a poner algo nerviosa mientras se preparaba, por su mente iban chocando y flotando todas las dudas e inquietudes sobre su candidatura laboral. Necesitaba trabajar, tenía 26 años, ya necesitaba independencia, la idea de ganar autonomía vital era tan atrayente, que se había convertido en indispensable. Necesitaba respirar, tener control sobre su vida, permitirse tomar decisiones en la construcción de su vida adulta, pero algo en su interior la reconcomía: ¿Cuál era el precio que había que pagar? ¿Le gustaría el trabajo de auditora? ¿Cómo podría trabajar solo con una motivación económica? ¿No era ese trabajo todo lo contrario por lo que ella había estudiado derecho? ¿Sería capaz de realizar una labor que no consideraba fiel a sus principios? Realmente, toda auditoría no era infiel necesariamente, pero lo que ella conocía le indicaba a pensar que la auditoría era una especie de policía buena y sobornable, que ayudaba al pez gordo a no cumplir estrictamente con la legalidad compartiendo cierta responsabilidad cómplice. Eso no lo podría decir en la entrevista.. A medida que lo iba pensando sentía como sólo aquel proceso ya representaba una traición a sí misma. ¿Lo notarían? Si notaban algo de su pensamiento, no la cogerían, tendría que aparentar que le entusiasmaba la idea de trabajar ahí.. pero ¿realmente quería conseguir el trabajo? Una frustrada sensación de impotencia dibujó una mueca en su rostro y suspiró mientras se dejaba caer resignada sobre la cama de su cuarto. ¿Acaso podía elegir?

Marxismo y feminismo para la revolución de un mundo de iguales





El marxismo y el feminismo son dos luchas que interseccionan en la lucha revolucionaria por instituir el marco de convivencia que supere la relación amo- esclavo, persiguiendo el horizonte utópico humanista de la libertad. Pero de una libertad que no se edifica sobre la esclavitud del otro, sino precisamente sobre la construcción conjunta de un marco ético de convivencia en el que puedan coexistir la igualdad de los seres humanos desde las más amplias diversidades. Un planteamiento ético de la libertad entendida como una conexión directa entre mi libertad y la de los demás no como relación antagónica sino como relación potenciadora para el conjunto de la comunidad humana.

Partiendo de la premisa de que la libertad es al mismo tiempo limitada, pero es un anhelo importante del ser humano, con un potencial creativo y que constituye una necesidad para la persecución individual de la propia felicidad, relacionada esta dimensión con el conocimiento, con la autorrealización, con la disposición propia de decisiones, tiempo, construcción del proyecto compartido, que inevitablemente se liga a las necesidades más elementales de supervivencia como especie, fisiológicas, y psíquicas, afectivas, sociales.


Por tanto, el componente material que permite el desarrollo humano ha constituido u constituye un eje fundamental de relaciones de poder, me estoy refiriendo a la organización económica. Es por eso, que el marxismo, atribuye, examina, disecciona, analiza, plantea, reflexiona, lucha sobre todo ese entramado de relaciones de poder inmersas en la necesidad de la especie humana de trabajar para mejorar su calidad de vida y sus posibilidades en la existencia generando riqueza colectivamente. 

Pero prestando particular atención a la injusticia que supone lo que se ha concebido como “la contradicción principal” en el sistema capitalista. De modo que a través del análisis de las relaciones que se establecen en el modo de producción capitalista y su entramado político institucional-cultural, como modo de organizar políticamente la creación y distribución de riqueza que se genera con el
trabajo humano, se señala el punto de partida económico de la injusticia que configura las categorías de clase como posición privilegiada o subalterna en el mundo de posibilidades de acción y decisión que desde la apropiación privada delimita dos subgrupos simbólica y materialmente enfrentados : El capital y el proletariado.

No se trata de enemigos individuales, estas dos clases pueden relacionarse en otras esferas de la vida social, y pueden tener disposiciones coincidentes en otras facetas de la vida fuera del conflicto concreto. De lo que se trata es de un enfrentamiento político. Una clase tiene la capacidad (Poder) de establecer y condicionar con mucha fuerza las condiciones materiales de la otra, aunque ambas se necesiten mutuamente dentro de esa configuración, hay una clara ventaja en favor de la que posee capital. Pero la verdadera lucha derivada del propio análisis es acabar con la construcción o diseño sociopolítico económico (en este caso lo que se denomina capitalismo) que construye clases sociales antagónicas para evolucionar a una sociedad sin clases. Pero ese horizonte sin clases sociales es una disposición que se presume a la clase subalterna, como parte perjudicada de esa asimetría jerárquica de ubicación en el reparto de poder a través de la capacidad económica material. Sin embargo, la dimensión ética y consciente de esa lucha por un horizonte utópico de una sociedad sin clases sociales no es automática en la clase perjudicada: El proletariado o la clase trabajadora. Es necesario el empuje de la historia a través de la acción revolucionaria, lo que va acompañado de ese proceso que se denomina “conciencia de clase”.

 El marxismo es al mismo tiempo un análisis y una acción revolucionaria que interviene en esa realidad para transformarla desde la articulación explicativa de las injusticias y problemas sociales derivados de ese modo de producción que sitúa a una parte de la humanidad, en desventaja con respecto a otra, cuyo origen es algo tan arbitrario e injusto como la apropiación de los medios de producción, que conducen a una expansión de la libertad en forma de poder de la clase privilegiada y un estrechamiento de la misma libertad, de la clase oprimida. No obstante, lejos de hablar de grupos de personas, de buenos y malos, de lo que habla el análisis marxista, es del diseño o sistema de producción que si bien no genera (pues el sistema de producción capitalista tiene un origen histórico y la injusticia de clases sociales privilegiadas y subalternas es anterior) sí profundiza y agranda la brecha de posibilismo vital entre una clase y otra a razón de su posición económica.

En la lucha feminista ocurre un desarrollo similar. Si el marxismo señala la explotación del hombre por el hombre, a través de su diferente posición con respecto a la propiedad privada de los medios de producción; el feminismo señala la contradicción entre ser hombre y ser mujer en un mundo construido o diseñado de tal modo que, mediante otra construcción de tipo cultural, divide las esferas de hombres y mujeres y su correspondiente poder social, libertad, y consideración. Siendo las mujeres la clase subalterna de la división sexual del trabajo, de la que sigue la privación de un conjunto de accesos a poder, y una serie de mandatos o deberes en lo doméstico que van construyendo un sujeto sexual en inferioridad de condiciones en todas sus dimensiones políticas y humanas.

Ambas opresiones provienen de construcciones culturales, entendidas como una determinada composición organizativa del universo de relaciones sociopolíticas que delimitan el acceso de posibilidades de desarrollo de manera diferencial según la pertenencia a un parámetro distintivo y arbitrario. En el caso del sexismo patriarcal, tomando las diferencias biológicas como fundamento para la construcción de un mundo de discriminaciones entre sexos. Tomando el sexo como elemento
diferenciado material real, desde el cuál se construyen unas diferencias sociales que componen la argumentación imbridando lo natural con lo performativo para conseguir justificar la división jerarquizante que posiciona a los sujetos sexuales asimétricamente respecto al poder. 

En el caso del marxismo, el eje sobre el cuál pivota la asimetría de poder, no es una característica identitaria dada por la naturaleza, como el sexo o la raza; el elemento sobre el cuál se construyen simbólica y materialmente los segmentos grupales en conflicto, es la apropiación de medios de producción originada por una acumulación histórica y previamente legitimada por otros sistemas políticos pasados e injustos. 

En el caso del feminismo, es el patriarcado el sistema de tipo cultural que a raíz de la diferencia natural de sexo, construye un conjunto de roles que normativizan dos estilos de estar en el mundo para el hombre y la mujer desde una serie de arquetipos que resultan limitantes y opresivos para ambos con especial saña en las mujeres, puesto que el reparto de poder y la propia configuración del mundo se realiza desde una marcada asimetría, que conforma dos submundos: La esfera privada
femenina- la esfera pública masculina; que adquieren “capacidades de obrar”políticamente, grados de libertad-poder, rangos de actuación, cotas o marcos de posibilidades políticas, muy diferenciadas en una relación de subordinación femenina sobre la masculina.


Me refiero a diferencias de poder, en términos genéricos, porque aunque la construcción del patriarcado de la modernidad en occidente se realice anclada al aspecto reproductivo de las mujeres, y funcione como excusa para apartarlas o excluirlas de esferas constructoras o constitutivas de derechos, como puede ser la educación, las profesiones liberales, o la capacidad política; no es la división sexual del trabajo la que de manera automática deba conllevar una valoración distinta en la consideración, educativa, jurídica, o política de ambos sexos. Es decir, aunque coincido con el feminismo de la igualdad de la importancia que tiene este hecho en la discriminación de las mujeres, que el trabajo productivo que se hace en el ámbito público revista derechos que no son reconocidos a la esfera doméstica, o al rol de cuidados que se asigna a las mujeres en la división sexual del trabajo, es completamente arbitrario: La importancia política de estar en una u otra esfera es también una construcción política, que se deriva de considerar más importante aquella que había sido asignada a los varones.Los dos análisis, corrientes, paradigmas y, o luchas sociales (Marxismo y feminismo) diseccionan el proceso estructural y discursivo de la realidad discriminatoria y/o injusta, como construcciones sociopolíticas que a su vez performan y/o troquelan identidades y sujetos vivos, reales. Además, ambos análisis a su vez realizan una construcción de categorías simbólica de tipo identitaria para generar la explicación analítica de la injusticia. 

Sin embargo, mientras una de ellas se hace sobre una característica que tiene un elemento identitario per se, con el que se nace, que no depende necesariamente de tus circunstancias, la otra identidad simbólica no podría existir fuera de esaconstrucción de la realidad capitalista. Es una identidad de posición, de acceso a recursos, de diferencia de poder económico que se constituye en central porque el paradigma económico al estar íntimamente vinculado con la necesidad vital de supervivencia, en el acceso a los recursos vitales, es el que condiciona de un modo central, el resto de posibilidades de desarrollo y desde el cuál se han configurado el resto de subsistemas de la organización social y política moderna.

En la discriminación sexual, hay una diferencia respecto a esta construcción identitaria: Ser mujer u hombre, en principio (con algunas excepciones y los avances que han permitido algunas transformaciones al respecto) es como nacer rubio o con ojos azules, te constituye incluso aunque no existiera una construcción cultural de género tan exacerbada como la patriarcal. El elemento identitario mujer y hombre no desaparece cuando desaparecen las construcciones de masculinidad o feminidad patriarcales contra las cuáles lucha el feminismo. 

Sin clases sociales capitalistas, el elemento identitario del conflicto capital-trabajo, sí desaparece. El elemento identitario de la posición económica en la que cualquier persona se ubica respecto al análisis eje marxista: Proletariado y capitalista, es una identidad plenamente construida por tu posición económica, sensible a la variación de los cambios socioeconómicos. Dicho de otra forma, el mantener esa identidad o transformarla es estrictamente social. 

Esto no quiere decir que ambas opresiones no puedan modificarse desde la misma lógica social, sí pueden ya que la opresión patriarcal contra la que se lucha desde el feminismo no consiste en dejar de ser mujer como sexo, sino de deconstruir esa masculinidad y feminidad opresiva que sí es social.

En este sentido se puede afirmar, que ambas luchas, convergen contra el sistema que genera las contradicciones principales, y no contra los sujetos que las encarnan. Como en aquella famosa película de Novecento, en la que se refleja que matar al patrón no es matarlo físicamente, no es cortarle la cabeza al monarca, no se trata de exterminar a los hombres, sino de eliminar el sistema capitalista, la monarquía o el patriarcado. O lo que es lo mismo, eliminar las clases, la explotación del hombre por el hombre, eliminar la opresión de las mujeres en base a la construcción de masculinidad y feminidad basada en la subordinación del poder de las mujeres.

A su vez, estos dos sistemas, hoy, comparten espacio-tiempo, complementándose y profundizando sus consecuencias, especialmente en aquellas capas sociales en las que se produce intersección de ambas, pero también en el conjunto social perjudicado porque como decía Bakunin “Queriendo ser libre no puedo serlo porque la esclavitud de los demás, se convierte en elemento de mi opresión” o
como señala Marx con la idea del ejército de reserva. Puesto que, en la medida en que tus iguales son objeto de sometimiento, tú también lo eres. O en otras palabras si se rebaja el nivel de ética, o la norma, o la permisividad, de cualquier aspecto social, lo hace para el conjunto.  Además, los marxistas, ya contemplaban la cuestión femenina, y una parte de esa discriminación con el sistema capitalista, aunque considerasen que iba unida necesariamente a la lucha contra el capitalismo en su
desaparición, cometiendo el error de subordinar la lucha feminista a la lucha anticapitalista, cuando son plenamente complementarias.

31 de mayo de 2019

¿Por qué es necesaria la democracia? 13/1 2017

¿Por qué es necesaria la democracia ?

Copiada de demoamlat.com



Democracia es Ética 
La democracia es un posicionamiento sobre la vida en común ético.
No es una mera defensa de tomar decisiones de forma masiva, ni es votar por votar, ni elegir sobre todo. 
Democracia no es que todo se vote. Democracia no es un mero procedimiento, no es una cuestión meramente formal. No es elegir el concursante o el producto que más me gusta. 
La democracia es una forma de ver cómo debe ser la vida en común. Es una forma ética de pensar la organización social. La vida en conjunto: La política. Los asuntos de todas. 
Democracia es Procedimientos
Y uno de los apartados importantes aunque no el único, es cómo tomamos esas decisiones. Y por eso se necesitan procedimientos.
Procedimientos que quedan recogidos en un sistema. Pero procedimientos no es sólo el momento de ejecutar la decisión. Procedimientos también son, cómo se gestiona la información social, qué se decide y qué no se decide en esos procedimientos. Cómo se decide. Cómo se cuenta. Qué deciden algunos y qué deciden otros. Qué funciones tienen las estructuras que se crean y cómo se relacionan. Etc.
Democracia es justicia social
Y además de los procedimientos tiene que haber garantías y condiciones materiales de ese sistema basado en la decisión colectiva con pretensiones de igualar el grado de poder de sus miembros tomando como base ética que compartimos un espacio y tiempo que hay que organizar entre todas de manera que todas estemos agusto. 
Democracia es idea, proyecto y lucha
Por eso la democracia es ideológica y es una conquista, por eso cualquier avance democrático no es algo que ya existía o dado, sino que se luchaba exigía. Por eso el voto aunque no es suficiente es un avance frente al no voto, y es un avance democrático, pero queda mucho por hacer para poder hablar de una sociedad democrática.
El status quo es un resultado de luchas
Lo que tenemos actualmente es un engendro raro producto de luchas en sentidos contrarios que se dan al mismo tiempo, junto a herencias del pasado mezcladas con situaciones cambiantes del presente que van configurando encajes
Luchas que se siguen dando en condiciones desiguales, con algunos cambios entre conquistas y retrocesos, y cambios transversales del entorno.
El significado de democracia lo tomamos de nuestra experiencia, y del pasado
Y nacemos en un contexto dado, en una comunidad, que nos enseña los significados, a través de la experiencia que tiene de los mismos en la vida real, y en el estudio de la vida pasada.
Y entonces buscamos los significados de los significantes en la praxis, y en el propio lenguaje. En lo que nos dice un diccionario etc. O bien en lo que nos dice la historia sobre el origen del significante y el significado. 
Democracia también es una apuesta, una disputa, un horizonte
Entonces para hablar de democracia se van a Grecia, dónde se la denominó así. Algunos. Y otros se van a lo que "practican" como democracia. Y otros bueno discuten o sonsacan pelean el propio significado atendiendo a anclajes lingüísticos, históricos y vivenciales y participan en un intento nuevo de definición.

Poder del pueblo...
Poder del pueblo, sistema griego, actualidad, comunicación, significados, luchas, seres y deberes, ética...Perspectivas..
Porque claro ¿Qué es pueblo y qué es poder? ¿Cómo se manifiesta ese poder del pueblo?
¿Hasta qué grado tiene el poder un reparto colectivo en el traspaso de la idea teórica a la praxis política?
Y luego, que el pueblo no es un sujeto unificado sino una pluralidad amplia.
Entonces ¿Cómo lograr ese "autogobierno"?
¿qué criterios se establecen, y cómo se llevan a cabo?
¿Puede el pueblo tener el poder o mantenerlo si en el proceso en el que traspasa simbólicamente su poder, delega en los representantes tanto poder como para que escape a su control?
¿O puede el pueblo seguir teniendo el poder, si ni siquiera el equipo de personas en las que delega tiene suficientes mecanismos de soberanía para garantizar las condiciones en las que el pueblo mantenga sus condiciones de vida dignas?
¿Puede el pueblo tener el poder si la información llega de manera confusa y mezclada con intereses diversos que necesitan de interpretación compleja para ser comprendida?
¿Puede el pueblo tener el poder si el sistema no favorece una deliberación libre de influencias sociales, psicológicas demostradas en los experimentos de Asch, o de otros investigadores de la psicología social?
¿Puedo el pueblo tener el poder si sus capacidades de defender sus posturas están mediadas y su capacidad de propuesta por un modelo que reparte de forma desigual la visibilidad, la información, atención, e importancia entre sus miembros? 
¿Puede tener el pueblo el poder si cuando emite un juicio en forma de decisión desconoce las consecuencias posibles de ese juicio?
¿Puede el pueblo tener el poder si siempre es un sujeto pasivo sin verse en la situación de co-responsabilizarse?
¿Puede el pueblo tener el poder, si las decisiones se plantean desde el juego de intereses privados y no desde una óptica de debate sobre el bien comunitario real de cada cúal?

Capitalismo y democracia 25/03/2017

La democracia no puede ser la negación del poder popular








Democracia no es decidir quién manda. Es decidir entre todos para que nadie lo haga y todas podamos influir, convencer, construir.
Del mismo modo que la libertad no es la posibilidad de esclavizarte y perder la libertad, democracia no es elegir no poder participar. Ese es el límite que veo más claro para separar lo que es democrático de lo que no lo es. Y en ese espectro cabe hablar de muchas cuestiones que reducen las posibilidades de una participación democrática en igualdad de condiciones,  de un reparto del poder real. 
Tanto cuestiones formales de estructuras políticas organizativas como de cuestiones materiales que de facto reducen las posibilidades reales de participación en igualdad de condiciones. Ahí entrarían todo tipo de desigualdades de poder económico, poder mediático, poder simbólico, cultural.. etc. Algunas causas son formales, otras de tiempo, otras de información, otras de dinero. Pero todas aquellas circunstancias que en la sociedad agrandan las desigualdades de las personas respecto al poder constructor de su propia sociedad son obstáculos a la democracia.

Los obstáculos de tipo económico a la democracia: El capitalismo es un orden social jerárquico, que proporciona un contexto en el que se desarrollan los demás sistemas de ordenamiento político

El problema económico es político. La economía no está desconectada del problema democrático, todo lo contrario. Son dos polos del mismo problema. La ausencia de organización democrática no es una casualidad, es la consecuencia de un sistema organizativo del Poder a través de la esfera económica. 
Hay policía, leyes y cárceles, pero el mayor control sobre nuestra vidas y por tanto nuestro comportamiento, tiene una naturaleza económica. El mundo está construido con un fuerte control conductista a través del dinero. Los otros dispositivos son adicionales, secundarios. Y todo está configurado en términos de obediencia al sistema.
Desde mi punto de vista lo más problemático del sistema capitalista es su tendencia a reproducir los problemas que genera, porque principalmente instaura un sistema de poder a través de unas reglas de partida injustas además de irracionales. 
Es decir, no es sólo un mero sistema de reparto económico que genera tantísimo sufrimiento, sino que sobre todo es un modo de organizar la sociedad a través de una jerarquía irracional, al propio sistema.
 El motor de decisiones políticas es así estructurado a través de mecanismos desiguales, no democráticos, en cuyo fin está la lucha de poder a través de ese marco económico, monetario, de bienes materiales, finanzas etc. A través del cual somete, ordenando el mundo en torno a la lucha económica. Repartiendo poder en base a criterios irracionales.
 Es decir, el capitalismo impide el desarrollo político avanzado de la sociedad para someterla a su funcionamiento, incluso aunque coexistan sistemas reguladores al mismo tiempo que funcionen con otras lógicas. (Como la ley, el derecho). 
Genera el contexto más real sobre el cuál se construye lo demás, cuando debiera ser justo al revés. Nos atrasa como civilización. Nos deshumaniza. Nos convierte en bestias. Nos somete a su juego competitivo. Y del que no se puede escapar. Traslada digamos la política entendida como poder, reglas, libertad, conjunto de decisiones que debieran ser acordados socialmente, a un ámbito que está por encima de ese acuerdo. 
Saca el propio funcionamiento de reparto de poder del ámbito de las decisiones, de las decisiones que debemos tomar quiénes convivimos en esta sociedad. Crea un juego de la vida distinto y paralelo a los demás "juegos de gestión de la vida", a los cuales somete. Como si fuera un terreno material natural en lugar de una invención:

El capitalismo como un modo de ordenar de manera jerárquica la producción y la distribución

No es el sistema capitalista el que te da acceso a bienes. Es el trabajo de otras personas del mundo y el tuyo el que te permite vivir bien, acceder a bienes. Disponer de tiempo es algo que te permite un nivel económico, que tampoco es el sistema capitalista quién lo procura.Lo único que hace el sistema capitalista a falta de una alternativa es promover orden. Un orden malo, pero un orden. 
Es un modo de gestionar la sociedad. Pero no es el mejor modo de hacerlo. Es un modo injusto, desigual, precario. No es un modo democrático. Es un modo jerárquico. 
Un modo que necesita someter al resto. Tapa el problema del poder. Con el propio poder. Sustituye la jerarquía personal por la jerarquía económica que también acaba siendo personal. Sustituye la justicia por el "tonto el último " la competición perpetua. Es así como mina las relaciones sociales. 
Tapa la gran pregunta, las grandes decisiones, el desarrollo de un sistema siempre imperfecto e inacabado que busca la justicia y el bien común. 
Es una propuesta de gestión de la sociedad basada en competir. Basada en la lucha. No basada en un diseño pensado para mejorar. Pero además tampoco es una competición sana en la que se compite en calidad. Sino que la competición está mediada por otras variables que son las que acaban importando:
 
Cómo vender algo. Cómo crear la necesidad. Incluso llegando al extremo de potenciar guerras sólo para vender la maquinaria que se necesita. O preferir no curar sino paliar una enfermedad porque así la necesidad persiste y por tanto puedo generar poder (dinero) en base a esa necesidad. 
Es realmente perverso. El funcionamiento de la sociedad que deberíamos estar construyendo ya se posterga así, y ralentiza su llegada. Cuesta incluso pensar en alternativas. No aprendemos a funcionar sin esa lógica de poder. 

Porque hasta para destruir este sistema de Poder, es necesario el poder dentro del mismo sistema. 

Negarse a mandar es pienso la única manera de conseguir que el poder que se construya en alternativa a este sistema de poder no nos devore y absorba haciendo parte del mismo juego. 
Pero esto no ocurre de forma inmediata ni en el aire. Vivimos en un espacio tiempo. El sistema no se deconstruye en un momento. Se necesita deconstruir y construir al mismo tiempo. Y eso es tremendamente difícil, pero no imposible. Deconstruir la manera en que con este sistema se desarrolla la vida, y al mismo tiempo construir la alternativa. Y a la vez luchar contra las resistencias de la propia sociedad y de los que se benefician del mismo, al cambio.
Hoy también tenemos cartillas de racionamiento: Se llaman salarios. Las diferencias en cuanto a libertad son gestionadas de diferente forma. Pero es un racionamiento igual. El tema no es racionamiento sí o no, sino de qué manera se programa el mismo. En ese sentido el lado positivo del dinero es que permite tener un sistema que cuantifica una cuota de acceso a bienes y servicios de lo producido por la sociedad. 
Ninguno de los dos sistemas que se contraponen históricamente me parecen los idóneos. Ni el dinero tal y como funciona en el sistema capitalista con sus múltiples injusticias, ni el racionamiento dirigido hasta el punto de aniquilar la posibilidad de elección de las personas sin tener en cuenta la diversidad de necesidades y gustos etc. 
Estoy hablando de la cuestión de la distribución de lo producido y la cuota de acceso que siempre habrá una cuota necesaria para aquellos recursos que no son inagotables. 

Pero hay un problema con la producción también, y cómo se decide esa producción en el sistema capitalista

Cuánta es necesaria, y cómo se gestiona la inversión a realizar de producción. 
En realidad nada de esto tiene que ver con el dinero si nos abstraemos del sistema económico que rige la sociedad. Sino con la gestión del conocimiento, el trabajo y el tiempo. Las prioridades, los límites de la naturaleza, las realizaciones personales etc. 

El dinero: Cómo ordena el reparto de bienes pero tampoco es democrático per se:
El dinero tiene una parte buena de cuantificación de la que quizás no haya que prescindir de forma absoluta. Siempre y cuando se modifiquen otros parámetros de funcionamiento del mismo sistema. Al fin y al cabo el dinero no es más que un invento convencional humano. Un invento político. Una ficción que genera realidad. Y tan reales consecuencias. Pero que no deja de ser un invento que tiene legitimidad por tener un respaldo político social. De toda una arquitectura legal, una costumbre y praxis profundamente instalada en el corazón del funcionamiento económico. Con cuantificación, me refiero  a que ordena, aunque sea de manera injusta, las capacidades de acceso a bienes, de poder, de gasto. La cantidad a través de la cuál se reparte una especie de cuota de posibilidades económicas, que van desde el nivel de vida, hasta el poder político en más altas esferas.
Es decir, lo que habría que acabar es con el poder que otorgamos al dinero, no con el dinero mismo. Y con las posibilidades de gestionar ese recurso ficticio. Que no sirve más que cómo un medio de cuantificar acceso a trabajos que necesitamos intercambiar. Un modo de medir. Los demás usos sobran.
Hay muchos problemas sociales derivados de la insatisfacción con este modo de vida. Necesitamos sistemas que tengan lo mejor del conocimiento y la libertad.
Pero que no seamos las comunidades las que tomamos las decisiones sobre qué se produce, cómo, y cuánto, no significa que esas decisiones no estén siendo planificadas por personas con diferente criterios para ello. 
La principal diferencia entre la planificación consciente, desde un Estado democrático, o la planificación proveniente de otros actores privados, es el motor que motiva esas decisiones, y la capacidad diferente de los actores sociales de tomar parte en esas decisiones que rigen nuestra vida. 


Democratizar es también decidir sobre economía, pero ¿Cómo decidir colectivamente?

La idea de democratizar la sociedad contemporánea debería ir por decidir colectivamente todas esas cuestiones pero no tiene porqué ser decidir todos y cada uno de los detalles porque eso también sería un sin sentido. Ahora bien, sí podrían separarse estas producciones y su gestión de lo que es el reparto de sus frutos. Es decir la distribución de la riqueza. En cierto modo eso es lo que se empezó a hacer en Cuba en su momento. Desligar precios de costes y beneficios empresariales. Pero claro, a una escala en la que el contexto internacional funciona en otra lógica y siendo una isla muy pequeña, que no cuenta con todos los recursos del planeta. 
Conectar los avances democráticos con la distribución económica y la producción es el reto fundamental. Pero también las leyes y sistemas que rigen estas nuevas formas de producir, distribuir, organizar, gestionar la vida en sociedad para generar un verdadero sistema democrático, y por tanto al servicio de una buena vida para todas las personas y que tenga en cuenta los criterios ambientales, de salud, de en definitiva, las necesidades humanas. 



UNA CUESTIÓN DE JUSTICIA :MUJERES AL PODER. 11/02 2018

 Un típico debate cuando se habla de democracia es ¿Y qué pasaría si la gente tuviera más poder y no es de pensamiento tan democrática? 

Copiada de GNDiario



En la misma línea está ¿Y qué pasa si hay mujeres en el poder y no son feministas? ¿Qué ocurre si las mujeres en cargos directivos no sirven para cambiar la cultura jerárquica? ¿Qué ocurre si otorgamos el voto a la mujer y vota a la derecha? Pongo estas preguntas a modo de introducción contextual para hablar de que hay principios que no son o no deben ser reivindicados solo en su aspecto instrumental, porque son una cuestión de justicia.
 
LAS MUJERES Y SU LEGÍTIMO DERECHO AL PODER

Parece que si una mujer ocupa un puesto de poder y no supone un cambio cualitativo en la administración del poder, es un problema y no sirve para nada, porque el objetivo es que haya un cambio en los modos de poder. Pero que los hombres ocupen o sigan ocupando esos puestos no es un problema aunque sigan con el modelo de poder habitual.
¿Por qué se les pide o exige incluso a las mujeres tener que aportar un valor extra a su legítimo derecho a ejercer en plano de igualdad lo que hasta ahora le es vedado, y no nos interesa si no va acompañado de otros cambios? 
Es un argumento que suelo ver muy a menudo, y que me parece perverso. Me parece perverso porque enfoca la cuestión no como la injusticia de la que se parte, sino como un uso instrumental que si no llega a la suficiencia de lo que se espera que realice, se considera innecesario. Me parece un enfoque más de discriminación de las mujeres. Las mujeres tenemos derecho a ser tratadas como iguales incluso aunque no vayamos a suponer un cambio cualitativo de mejora con respecto a los hombres por el simple hecho de que lo que se reivindica es un derecho. Si además esto trae un cambio más cualitativo mejor, pero el motivo fundamental de reivindicar la participación en igualdad con respecto a los hombres en el poder, no debe ser que sólo si las mujeres van a suponer un cambio entonces puedan acceder en igualdad de condiciones. 

EL VALOR DE LAS MUJERES Y EL VALOR DE LO FEMENINO

Ahora bien, el patriarcado ha colocado en distintos roles a mujeres y hombres, de ahí que esos roles que son estereotipos sean el imaginario de valores que han sido degradados y jerarquizados, de tal manera que todos los valores asociados a lo femenino son los apartados del poder. Lo que se ha valorado por la sociedad se ha construido como lo masculino y esa masculinidad con poder ha construido los espacios y dinámicas de poder. También hace falta cambiar esa construcción. Y darle valor e importancia a la esfera esterotipada y no real, de lo que se llama femenino. Pero ojo, una de las principales reivindicaciones feministas, es no, las mujeres no tenemos que ser femeninas. En un sentido de no tenemos que conformarnos con el rol de ser para el otro, cuidar , agradar, someternos etc. Y los hombres tampoco ser lo masculino, mandar, ser para sí mismos, competir etc.. Ambos, debemos valorar las cualidades de ambos estereotipos y ser mixtos. 

Pero lo que ocurre es que ahora se reivindica que la mujer permanezca en ese papel femenino que es oprimido, y que solo desde esa feminidad pueda actuar en el poder. Algo muy contradictorio. En el que se critica a las mujeres por considerar que los rasgos propios son masculinos. Y es que a veces parece que no olvidamos que lo masculino y lo femenino son construcciones no reales. Al igual que el cartel famoso de "hay que destruir esa idea de que las mujeres hay que respetarlas por ser esposas, madres o hermanas y apostar por la idea de que hay que respetarlas por se personas" Lo que estoy diciendo se podría resumir en "Hay que destruir esa idea de que las mujeres tienen valor por ser femeninas y empezar a construir la idea de que las mujeres tienen valor por ser personas" 

DEMOCRACIA,Y RENTA BÁSICA OTROS EJEMPLOS DE CAMBIOS BUENOS PER SE, QUE TAMBIÉN MODIFICAN EL CONTEXTO DE MANERA CUALITATIVA

Lo mismo pasa con eso de la democracia participativa, es cierto que muchas pensamos no obstante, que los cambios en sí mismos ya generan dinámicas que amplían las posibilidades, y que el hecho de incluir miradas distintas ya supone un cambio cualitativo, pero no es la razón fundamental por la que se exige una participación más directa. Se exige porque la democracia para ser tal debe ser esa construcción colectiva. De modo que no es un cálculo exclusivamente de las mejoras que puede conllevar y la valoración de riesgos que puede traer sino una cuestión de justicia. 

Por supuesto la democracia tiene contenido, y el feminismo también lo tiene, pero tanto en el feminismo como en la democracia uno de los contenidos es el proceso, es la inclusión, es una parte del contenido. Que a la hora de argumentar, además añadamos las potenciales ventajas que tiene indirectas de mejora, no significa que el debate sobre el tema deba quedar marcado por esas ventajas o inconvenientes. Pasó en la segunda república, con el derecho al voto, y pasó por supeditar ese derecho al voto a la condición instrumental de si era bueno o no para la república. Pero oiga, la propia idea de república no es república sin las mujeres. Para que hubiera república era necesario que no suficiente ese voto, para que haya democracia es necesario y no suficiente esa inclusión, para que haya una sociedad igualitaria es necesaria y no suficiente la inclusión de igualdad de la mitad de la población en los órganos de poder. 

Pasa otro tanto con la renta básica. La renta básica es una medida para garantizar un derecho humano a la existencia, con su acompañamiento de la libertad que constituye la garantía material de la existencia. Pues bien, a ello se le pide a menudo que tenga que ser la solución al capitalismo. Las ventajas que conllevan la renta básica se puede argumentar que mejora las condiciones en las que ese capitalismo puede ser enfrentado, también mejora la desigualdad, pero no es suficiente, claro que no. Pero sí es una medida que puede resultar necesaria. Necesaria si queremos un mundo en el que tengamos un mínimo de libertad. Un mínimo en el que partimos de una base desigual en el que esa libertad ya la tiene mucha gente de otras maneras, pero no la mayoría.

14 de abril de 2019

¿De verdad hemos votado los españoles al Rey como afirma el candidato Pablo Casado?




No hemos votado al Rey, se votó en 1978 la monarquía en la Constitución  

   

     No es necesario argumentar lo que todos ya sabemos que no es cierto, pues, es evidente que nadie ha votado a este rey. También, a mis ojos es una obviedad que, cuando Pablo Casado forzando el lenguaje con absoluta alevosía, señala que "Al rey lo hemos votado todos los españoles" se refiere a que los españoles de entonces, votaron la monarquía en la Constitución de 1978. Aunque, como es sabido, esta venía en el pack de toda la constitución, y-como reconoce Adolfo Suárez en una entrevista que ha circulado recientemente por las redes-, era una estrategia para imponerla. 
     La constitución de 1978 no la han decidido los españoles. La votaron. La votaron, aquellos españoles que pudieron, entre los cuáles, por cierto no se encuentra el Señor Casado, pues como  quién escribe estas líneas, es demasiado joven para haber vivido aquel momento. No la decidieron, y explico por qué:
     En primer lugar, porque las decisiones y elaboración de lo que se sometió a rechazo o aprobación, no la decidieron los ciudadanos sino en un resultado completo. (No decidieron el contenido de cada aspecto importante de esta Carta Magna, este acuerdo  de convivencia-base del régimen político-jurídico que son las constituciones.) Sino aceptar un acuerdo marco indisoluble, que decidieron (estos sí) y elaboraron la asamblea política elegida en representación.
     En segundo lugar, el censo que aceptó esa Constitución no es el mismo que en la actualidad, que ya existe un porcentaje de población adulta bastante amplio que no tuvo ocasión de participar en esa votación. (El caso como antes he señalado del propio señor Casado.)
     En tercer lugar, esa votación no se daba en un contexto libre de coacción. Más bien era un lo tomas o lo dejas, en el cuál es difícil de figurar , cuáles eran las lecturas de un rechazo a la misma, pues aquello, pareciera más bien que suponía la decantación clara de que una mayoría social deseaba abandonar y dejar atrás la dictadura franquista, lo que sería la principal fuerza volitiva de ese SÍ a la constitución elegida y discutida en otro espacio. 


¿Por qué hay tanta  resistencia a que la sociedad pueda decidir república?

     La sociedad española de aquel entonces apoyó avanzar, dejar atrás el franquismo, pero en realidad poco más pudo decidir en ese proceso, sobre el cómo y el hasta dónde se rechazaba.  De qué manera quería construir y seguir construyendo su futuro es algo que quedó apartado de sus posibilidades directas. Dejar atrás una dictadura sanguinaria y sin libertad política, sin duda es un gran avance para aquel contexto. 
     El problema está, no en criticar lo que se hizo entonces, sino en comprender cómo aquello que se hizo abría al mismo tiempo muchos cambios progresistas al compararse con lo que había sido hasta entonces, pero también dejaba cerrado y obstaculizado el camino del cambio en el futuro. 
    Entonces cuando Pablo Casado dice que hemos votado al rey, hace trampa. Y sabe que la está haciendo. Pero también sabe que tiene una coartada para defender que no está mintiendo. La cuestión es..  ¿Por qué hoy es tan difícil conseguir un referéndum sobre la república, por ejemplo?


    Es tramposo apelar a aquella votación, con el fin de defender la inmovilidad de sus preceptos, y de hurtar la soberanía nacional al pueblo, no en la teoría, pero sí en la práctica. ¿Fue la constitución la forma de decidir dejarnos sin futuras decisiones al respecto?

¿Quién quiere ser súbdit@?





230 años de la Revolución francesa, 146 años de la primera república española...


2019 y aún no nos hemos librado de la monarquía. Una institución retrógrada y anacrónica. Que de facto, viola la igualdad ya no material sino también formal de toda la sociedad española. 

España debería haber sido una república, sin guerra, sin dictadura. En la que la sociedad española tuviera ya una historia democrática más amplia desde la generación de nuestros abuelos y abuelas. En lugar de eso, tenemos un oscuro y doloroso pasado que aún no ha sido del todo digerido ni superado y que nos ha hecho mucho daño. 

No hablo ya de quiénes fueron protagonistas en ese horror, sino de cómo esa historia sigue produciendo una grave fractura en la España actual. Y lo que es peor, hay quiénes quieren resucitar espíritus tenebrosos que nos devuelvan al pasado. 

Hay quienes consideran que la historia ya fue y que hoy no se puede ni debe reivindicar la República, como si ya se hubiera conseguido estar a un nivel democrático suficiente, en el que no importase que sigan existiendo los vestigios del Antiguo régimen de la Edad Media en perfecta convivencia con el régimen formal liberal.

Sin duda, desde la Edad media se ha avanzado bastante. Pero también, se está volviendo a implantar otro tipo de feudalismo que al final nos organiza la sociedad según jerarquías de poder que se le parecen. Cambian las reglas y las formas, los límites, pero aún así sigue habiendo unas estructuras que nos hacen desiguales y no nos otorgan ni mucho menos la misma libertad a todas las personas, cuyo objetivo tiene la república. 

Siguen existiendo instituciones que gozan de privilegios e inviolabilidad, que se elevan por encima del resto y hasta sus contrarios resultan estigmatizados. ¿Como es posible que en pleno siglo 21 no seamos tod@s orgullosamente republican@s? ¿Quien quiere ser súbdit@?



5 de diciembre de 2018

Fascismo: Una mirada psicológica

A raíz de un post abierto por Carmen Zamora, en el que preguntaba ¿qué es el fascismo? Describe con tus palabras no con referencias históricas. Una serie de comentarios míos he unido con la reflexión que aquí comparto:





     El fascismo yo diría que es la lucha que aplasta al débil para no correr su suerte. Y por tanto es sumiso con el fuerte.Es decir, el ensañamiento para levantarse sobre el hundimiento de otros. También, la lucha por un mundo desigual en el que se defienden los propios privilegios. Coincido en que trata de decidir, quién merece lo bueno y quién no. Siempre claro recetando lo bueno para ti.

    La posición que lucha por tener para sí lo que pretende negar al resto, justificándolo en una suerte de superioridad inexistente y arbitraria. 

    Cualquier fascismo se caracteriza por esa doble moral de basar su poder en la opresión de otros. Y una lucha activa por perpetuar ese desequilibrio de poder. Algunos lo han definido como la lucha del penúltimo contra el último. A mí me parece que esto es porque, la línea media, el penúltimo se come los desaguisados de arriba y las luchas de abajo. Pero yo lo veo más como una lucha por no ser sometido que dirige su energía equivocadamente, hacia el débil, quizás para distinguirse del mismo y no recibir toda esa violencia que se le manda. Pero creo que esto es un fascismo menos consciente.

    No obstante, este fenómeno creo que sí hace que la manifestación del fascismo sea más pronunciada, porque están más machacados. 

     El fascismo también es el cómplice del poderoso para mantener un status quo que le beneficia más que a otros. Es decir, es el miedo convertido en violencia y opresión para no ser más oprimido. El fascismo es cobardía, miedo, convertido en violencia y opresión hacia otros. Autoengaño para justificar esa violencia que nace del miedo egoísta, y que necesita autoconvencerse de la inferioridad/repugnancia/ demonización de las víctimas de su violencia para sentirse bien. De ello deviene el delirio de superioridad que sirve a este proceso de autoconvicción. Es también la renuncia a luchar contra un mundo que se divida en ganadores y perdedores, optando por participar de ella para ser ganador.

    Pero lo que distingue al fascismo de la supervivencia es su posicionamiento respecto al otro. Una cosa es aceptar que vives en un mundo competitivo en el que no deseas comerte la peor parte de él, y otra, es luchar activamente para que siga habiendo perdedores sobre los cuales sostener tu ganancia.

17 de noviembre de 2018

En encanto discursivo que no te deja ver el verdadero enemigo




Feminismo e izquierda defendiendo proxenetismo y prostitución  por la trampa discursiva del lobby proxeneta


     Desgraciadamente, las feministas hemos tenido que ver cómo  figuras destacadas de nuestra lucha por la liberación, nuestra lucha feminista, (Me refiero a Silvia Federici,o Ángela Davis por ejemplo.)   están posicionándose y haciendo el juego al patriarcado cuando compran su discurso del "Trabajo sexual".

     Esta disputa de los significantes, no es sino una operación llevada a cabo por los lobbies proxenetas  para sembrar un camino hacia la regulación de la prostitución como un empleo más. En este camino,ellos pasarían a ser respetables empresarios del sexo. La prostitución, nutrida además con redes de trata, es un negocio millonario. Un negocio que descansa sobre la violencia ejercida sobre los cuerpos de las mujeres que son explotadas sexualmente. Un mercado demasiado goloso para dejarlo sucumbir así como así, ante el avance feminista. Es así, como el lobby proxeneta se ha insertado dentro del movimiento feminista, aprovechando el empuje del significante "feminismo", y ha amoldado su discurso de un modo muy sofisticado hasta el punto de convencer a muchas militantes de que su horizonte de liberación, coincide con los intereses lucrativos de la "industria del sexo".

El discurso disfraz


    Es obvio, y evidente que un discurso frontal, que defendiera los intereses de lucro de los empresarios, no tendría jamás la acogida del movimiento feminista ni de la izquierda. Por eso, se está articulando el discurso con elementos y análisis propios de estos grupos sociales, de un modo que además, consigue tener defensores nuevos que hacen el trabajo de expandir y extender su discurso de un modo gratuito, pues ya sabemos que los activistas son el perfil ideal para realizar estas campañas políticas, ya que actúan por convicciones. Pero en realidad, les están dando gato por liebre. 

     Así, estamos viendo por ejemplo, asociaciones de derechos humanos que apoyan actos u acciones que en el fondo están beneficiando a criminales, y que en lugar de transgredir o atacar al patriarcado lo están apuntalando. Estas organizaciones, así como muchas feministas de corazón, son bienintencionadas, y simplemente han caído en la trampa, sin embargo hay otras que luchan activamente y de quiénes se sospecha de hacerse pasar por lo que no son: Feministas. Y hasta es dudoso que sean prostitutas y no proxenetas.  (Ammar, u Otras por ejemplo).

     Como sabéis, un discurso político es una explicación de la realidad más o menos elaborada que señala un problema, unos responsables, y una posible solución, y que a su vez es fundamentado con otros discursos previos sobre temas relacionados con el tema a tratar, ya sea la ética, la libertad, la comunidad o cualquier otro que sea transversal al problema en cuestión.Cómo decía, la operación está consistiendo (Y esto está calando en ámbitos tan serios como la universidad) en introducir un discurso que al mismo tiempo que defiende los intereses de los criminales proxenetas, y la normalización de la prostitución como cualquier otra actividad remunerada, pero sea considerado Feminista.  Sin embargo, los principios del feminismo chocan frontalmente con este fenómeno de violencia estructural patriarcal que es la prostitución.


La prostitución como consecuencia y causa de traumas

    Hace poco una compañera nos espetaba que olvidamos la cuestión de los traumas que preceden en muchos casos a la prostitución voluntaria, así que me gustaría decir algo al respecto también. Porque aunque este artículo pretendía centrarse en el discurso, y la fuerza que tiene para convencer a las personas de aquellos horizontes que ni desean ni persiguen, o cómo hasta las más reputadas e inteligentes mentes pueden caer en confusiones al respecto; conviene recordar de qué estamos hablando con esto de la prostitución.  Porque las palabras sufren transformaciones, se romantizan, y a menudo no consiguen, por sí solas, generar el imaginario y la representación de sus significados.
   
    Se sabe que un porcentaje de mujeres que son prostituidas han pasado previamente por un trauma sexual. También se sabe que hay un mecanismo  psicológico que ayuda a las personas a soportar estos abusos: La disociación. También se sabe lo que se llama la disonancia cognitiva  un malestar que provoca la incoherencia entre acto y pensamiento, que actúa como mecanismo de defensa de la identidad personal, porque sentirte víctima de ti mismo no es agradable para nadie, y de hecho no se es víctima de sí mismo, sino que es una consecuencia de un abuso el que luches contra tus propios intereses.  

      El machismo ya es un trauma en sí mismo para la mayoría de las mujeres, pues con la socialización se nos enseña a odiarnos, y a buscar esa aprobación que necesitamos y ese afecto fuera de nosotras mismas, pero también dentro. Es decir, se nos hace cómplices internalizando nuestro ser nuestro querer ser, en función de la mirada externa masculina y social.  Una identidad que se construye con un constante cuestionamiento de nuestra libertad, y autonomía. Una identidad que necesita nutrirse de la aprobación ajena y a la que se interpela con énfasis en "ser para otros". Esto ya de por sí es dañino. Pero además, cuando una mujer es abusada, y la sociedad no responde a sus necesidades, y en lugar de eso, oculta, tapa y culpabiliza a la víctima, le provoca una herida  consigo misma y la condiciona para creer que el abuso sufrido es aceptable, y que está mal en ella algo por sentirse mal con ello. La empuja a adaptarse a esa condición de abusada y a integrar en sí ese abuso para que no le provoque una disonancia cognitiva. La persona abusada puede llegar a utilizar como mecanismo de defensa un intento de apropiarse del poder del abuso, sufriéndolo de nuevo con una ilusión de control, como parece que sucede con el maltrato, y el intento desesperado de controlar al maltratador a través de su propia conducta.  Sabemos también, que la disociación es una especie de ruptura de mente y cuerpo que activamente realizan las mujeres en situación de prostitución para ser capaces de soportar esos momentos en los que su cuerpo hace algo en el que su mente no quiere ni desea estar, provocando una desconexión que supone un daño psicológico para estas personas.  Se ha comparado el síndrome de estrés post traumático de la situación de prostitución con el que sufren los soldados de guerra.
     La experiencia brutal de ser violada una y otra vez, sin deseo, no deja a las personas intactas psicológicamente. No estamos hablando de sexo, no estamos hablando de placer, estamos hablando de violencia. De desempoderamiento personal, de sufrimiento. De pérdida de autoestima, de secuelas psicológicas, de capacidad de disfrutar del sexo que se ve mermada con la desconexión del cuerpo que provoca la disociación.  Estamos hablando de que la prostitución es legalizar abusos sexuales continuados por un módico precio.  Estamos hablando de la devastación psicológica que sufren las mujeres solo para que algunos se lucren y otros pasen un buen rato sintiéndose dioses con el poder de someter a otras personas a lo que ellos deseen. Estamos hablando de una violencia brutal, de convertir el contacto que cuando es deseado es físicamente agradable en un contacto insoportable, violento, dañino, e incluso apático. En una situación que pasa a ser condicionado y asociado a violencia y trauma. Hablamos de llamar trabajo a una barbarie que anula y deshumaniza a sus víctimas dejando importantes secuelas que necesitan tratamiento y recuperación en un camino largo y doloroso. Estamos hablando de cómo se ven obligadas a convertirse en auténticas heroínas para poder superar y sobrevivir al calvario por el que las han hecho pasar. En definitiva, que dejen  ya de contarnos milongas de esa imagen idílica y romántica de recibir pasta por noches de pasión, y démonos cuenta de que detrás de este problema social lo que existe es mucho sufrimiento y mucho dolor.

1ºEstrategia del discurso prostituyente falaz: Libre elección 


     Como decía, la forma de convencer a determinados sectores de que la prostitución es un trabajo, tiene que ver con cómo han camuflado los intereses bajo el manto de discursos que romantizan esta realidad y la hacen parecer algo diferente. Se las han ingeniado para que sus discursos parezcan progresistas, revolucionarios y liberadores. ¿Cómo? Con diferentes discursos combinados. Uno de ellos sería la "Libre elección" de las mujeres, como denuncia Ana de Miguel en "El mito de la libre elección" pues así, todo el discurso sobre el significado y la explicación social de esta práctica de violencia llamada prostitución, queda reducida a "Las mujeres quieren prostituirse  y es su libertad". Pero en realidad este discurso, no se corresponde con la realidad.

    Nadie niega, que la prostitución no siempre se realiza en condiciones de trata forzada mediante violencias intimidatorias directas de amenazas a la integridad física mediante agresiones, y secuestros forzosos. Esto es una realidad por supuesto, y es una realidad muy grave, pero es cierto, que una parte no pequeña, de las mujeres prostituidas, no están en esa situación porque las obligue una mafia, sino que acceden a ello de forma voluntaria. Ahora bien , esa voluntariedad, la mayoría de las veces, no tiene que ver con sus deseos, sino con otro tipo de violencia, que es la violencia estructural de carácter económico, y cultura patriarcal.
 Esa violencia, que a menudo denunciamos en todos aquellos trabajos que son realizados por obligación económica, por una situación de vulnerabilidad económica y social, en la cuál muchas mujeres se ven obligadas a aceptar lo que no desean hacer, para sobrevivir. Hablamos por tanto de un "Autosometimiento"de situaciones desesperadas, por cuestiones económicas que son también imprescindibles para la integridad física.  Esa es la razón, por la cuál, la perspectiva abolicionista considera a las personas en situación de prostitución "Víctimas". Víctimas de un sistema económico que las condena a la precariedad, y que supone una violencia económica que es agravada en el caso de las mujeres por el sistema patriarcal, pues como sabemos, las mujeres tienen muchas más dificultades en el mercado laboral y una menor proporción de propiedades y privilegios económicos de forma estructural en nuestra sociedad.  
Este análisis que también tiene que ver con el lugar social de las mujeres trasmitido culturalmente proviene del feminismo, en el que la mujer ha sido culturalmente concebida e interpelada para servir, agradar, someterse, gustar, al hombre. Y que históricamente arrastra mayores dificultades para su independencia económica. De hecho, se nos sigue socializando en gran medida para buscar el amor, un matrimonio, y se potencia en nosotras valores de servidumbre, en el que se trasmite que lo importante es recibir la aceptación de los hombres, la validación de otros, no de una misma, teniendo un efecto en nuestros  proyectos de vida y en cómo se nos concibe y enmarca socialmente a todas las mujeres. A todas. 

    El polo de este discurso dañino que pretende hacer pasar la prostitución como empoderante y feminista, proviene de la premisa falsa de que las mujeres son las que desean ser prostituidas. Y dónde se asimila voluntariedad, a deseo.  Desplazando las razones reales por las cuáles existe la prostitución.  Para convencer de esto, se utilizan a mujeres que defienden abiertamente que quieren ser prostitutas. Aunque sean pocas, esto consigue un efecto de validación de este discurso sobre este problema. En el que el foco se pone a propósito en la cuestión de la libertad de las mujeres en su derecho a someterse por dinero. Con la libertad empatizamos todas. Y de hecho, la perspectiva abolicionista NO PROHÍBE,  a ninguna mujer NI PENALIZA, que venda su cuerpo. Sino que cómo considera que esta venta, es en realidad una consecuencia de su vulnerabilidad económica, y que son víctimas; son sujetos a proteger y ayudar a salir de esa situación, sin prohibirles ni obligarles a nada, ya que a la única persona que en realidad están haciendo daño, es a sí mismas. Y no ayudaría en nada penalizarlas, ni mucho menos las ayuda a ellas a estar mejor y salir de ese horror en el que se encuentran.

   Ahora bien ¿Qué hay de los que compran? ¿Son víctimas también? ¿Y los que se lucran de la explotación sexual de otras personas?  Y aquí nos encontramos con otro de los artificios discursivos del lobby proxeneta para hacer coincidir a la izquierda y al movimiento feminista con sus intereses, y enmascarando su lucha con supuestas reivindicaciones para las mujeres en situación de prostitución : Un trabajo cualquiera, la reivindicación de derechos laborales.

2ºEstrategia del discurso prostituyente  falaz : Derechos laborales


    En primer lugar, es completamente falso, que las personas autónomas en situación de prostitución no puedan cotizar a la seguridad social. Pueden a través del régimen de autónomos en el que pueden inventarse cualquier actividad y pagar las cuotas. Lo que no existe son derechos laborales en un régimen de asalariadas, pues en este caso la única posibilidad de empleadores está penada: El proxenetismo.  El proxeneta se lucra de la violencia sexual ejercida contra las prostituidas, y se lleva un dineral a su costa. Esto se considera violencia, y delito. Y proporcionar un marco legal de empleo para la prostitución significaría  blanquear la situación de estos criminales, y convertirlos en empresarios.

     El elemento novedoso que introduce la perspectiva abolicionista, que se opone a considerar la prostitución como un trabajo, es que si bien a las mujeres en situación de prostitución no se les puede reprochar su comportamiento porque en realidad no hacen ningún mal a otras personas (sólo se hacen daño  a así mismas); al putero, que aprovecha la vulnerabilidad económica de mujeres, para obligarlas mediante coacción a mantener relaciones sexuales contra sus deseos, sí se le puede y debe reprochar este comportamiento por parte de la sociedad.  

    Se entiende que el sexo es un placer sólo cuando es deseado por los participantes mutuamente, y que cuando esto no sucede, en realidad estamos ante violencia sexual, y violación, por mucho que en este caso estas violaciones se realicen de manera consentida en un plano de voluntariedad no deseada.  Este es el motivo por el cuál, la perspectiva abolicionista que tiene su origen en el modelo sueco, que fue país pionero en aplicar esta perspectiva, sanciona a los puteros, no como violadores, pero sí como abusos sexuales económicos, que deben tener un rechazo social y un castigo, pues violan los derechos humanos de aquellas a quiénes compran y someten a su voluntad. Estas sanciones son de carácter económico, y pretenden disuadir de cometer abusos sexuales basados en la asimetría de poder. 
     No es una solución que impida, pero sí es al menos un reproche que manda un mensaje contundente de que no está bien abusar de tu condición económica, para acceder sexualmente a un cuerpo que no te desea  y que de otro modo no consentiría esas relaciones sexuales.Sin embargo, desde la otra perspectiva, la regulacionista que pretende que la prostitución sea convertida en un trabajo y empleo, o mercado laboral, estas personas pasan a ser "clientes respetables" cuando en el fondo están cometiendo violaciones sexuales consentidas mediante pago.¿Podemos seguir pensando que esto va de los derechos de las personas prostituidas?

     Pero la vuelta de tuerca de este discurso dañino sobre "Trabajo sexual", va todavía más lejos y argumenta que es un trabajo y que esto les quita el sustento. ¿Qué hace que pueda ser asimilable a trabajo? Lo único que lo asimila a un empleo, es una asimetría de poder, el dinero. A todos los demás efectos la actividad sexual, no tiene nada que ver con el trabajo. Y en ninguna otra situación humana consideramos el sexo como trabajo. Es entonces, cuando  los argumentos han ido moviéndose a comparar otras situaciones abusivas del mercado capitalista, y se apropian incluso del discurso de alienación marxista, para darle a la violencia prostituyente la categoría de trabajo.

     Conviene aquí señalar que empleo y trabajo no son la misma cosa, y que el discurso marxista lo que denuncia es que el trabajo, que es una actividad social necesaria para toda la comunidad, esté sometido a una brutal desigualdad de poder tanto en su modo de organización como en su distribución social de la riqueza que genera.  Pero no olvidemos que el marxismo lo que hace es una denuncia de cómo se organiza el esfuerzo colectivo, de un modo que esclaviza a las personas, para liberarlas y conseguir formas más libres de existencia, en las que jamás sería abolido el trabajo, sino precisamente las formas en que el capital se produce desde el sometimiento de la clase trabajadora al capital. Utilizar este discurso para validar una violencia que profundiza en la esclavitud de los sujetos, y que está legalmente limitada hoy, para en lugar de poner límites o bozales a la bestia,  eliminar la protección que existe en la ley como dique de contención al poder económico y machista, es exactamente todo lo contrario del fin perseguido por el análisis comunista o marxista hacia la liberación de la situación de esclavitud y alienación. Es utilizar el discurso de liberación para caminar hacia el esclavismo. Es asombroso, que una parte de la sociedad que se considera progresista y de izquierdas y hasta anticapitalista en este caso, reme hacia el objetivo contrario en el que lo hace con las demás luchas y además use el discurso por la libertad, para expandir una mayor apropiación de cada persona por parte del mercado y en especial de las mujeres.


Reflexiones sobre la sofisticación del discurso y los chivos expiatorios


   Lamentablemente, este no es el único problema social, ni la única realidad histórica en la que a través de un discurso se desplaza la causa de la victimización de un colectivo, y a los culpables de esa victimización.  A lo largo de la historia y todavía hoy, a menudo el poder señala a colectivos como chivos expiatorios, y desplaza así la mirada sobre las auténticas causas de los problemas. Ocurre con los inmigrantes, ocurrió con las brujas, ha ocurrido con la izquierda, con el feminismo, con los judíos, los árabes..  En este caso, reconvierten el problema de violencia sexual material que es ejercida por puteros y proxenetas y tratantes, en estigma social que es ejercida por las feministas abolicionistas. Cómo si el mayor problema de las personas en prostitución son las personas que luchan contra el problema y no los que ejercen violencia directa contra ellas. ¿Cómo pueden los revolucionarios pasar de defender la vida y la libertad de negarse al sometimiento, a defender que el sometimiento avance hacia terrenos que no están plenamente conquistados? 


    Claro que el estigma social y sexual sobre las mujeres existe. Sobre el conjunto de las mujeres. En el que se ha intentado controlar nuestro cuerpo, nuestro placer y nuestra reproducción. Peroni somos las feministas abolicionistas quiénes provocamos ese estigma, ni vencer ese estigma pasa por defender que se nos explote sexualmente , porque eso no es defender nuestro placer, es seguir defendiendo el placer que le importa al patriarcado, el placer de los hombres, y nuestra cosificación más absoluta de juguetes a su servicio.  Algo contra lo que ha luchado y es la raíz del movimiento feminista, y que sin embargo, hoy es presentado como "moralismo" "Puritanismo"  en una versión interesada de hacer prevalecer ese status quo pratiarcal que el feminismo sigue desafiando, pues el feminismo nos quiere, libres, e iguales, con poder sobre nosotras mismas, y no sumisas ni esclavas de nadie.