30 de octubre de 2024

Reflexiones a partir del caso Errejón

La verdad, cuando un hombre maltrata a una mujer, no sólo la está maltratando a ella, maltrata a la familia que la quiere, a los amigos que la quieren, y a quiénes le quieren a él. Y en este caso a todas las personas que le admiraban y respetaban. Es un golpe muy duro y muy desagradable.  
Si te enteras que alguien ajeno es un maltratador, seguramente solo sientes rabia y tristeza por las víctimas, pero si es alguien que te importa, por ejemplo tu hermano, tu padre, tu primo, tu pareja, tu expareja, o un amigo muy querido para ti, y resulta ser un maltratador de mujeres, tú también puedes sentir una herida emocional importante. Y es normal querer creer en su inocencia, por mucho feminismo que tengas . Quién no reconozca esto miente. Si esa persona nunca te importó o no te importa enterarte de eso no te afecta lo más mínimo y es más fácil lanzarte a su yugular, pero no es más feminista eso necesariamente. Al menos a mí me duele cuando personas de mi entorno tienen comportamientos machistas no sólo conmigo sino con otras personas. Y desgraciadamente la sociedad sigue siendo machista en muchos aspectos, y duele. Pero cuanto más grave sea lo que ese hombre ha hecho, más te duele. Hay algunas feministas que abogan porque nos separemos de los hombres, son pocas, (no creo que sean una corriente dominante) pero sí las he leído y las he conocido, y yo no estoy de acuerdo con esta corriente, aunque sí cogería de ella los espacios políticos de mujeres porque creo que pueden ser una herramienta positiva. Pero esto no es separarte totalmente de los hombres. 

Yo quiero un mundo con hombres, lo que quiero desterrar es el machismo.

  Afortunadamente, la mayoría de los hombres no son tan tan machistas como para cometer delitos graves. Aún así las mujeres tenemos un miedo lógico a que nos pase algo porque si son desconocidos, podrían serlo. 

El caso de Íñigo me revuelve por dentro porque le admiraba y me gustaba. No coincidía con él como no coincido con otras muchas en la teoría queer, ni comparto sus declaraciones sobre la prostitución , aunque nunca le he leído defender abiertamente el modelo regulacionista. Me parece que nunca se ha expresado claramente al respecto, sino que ha evitado pronunciarse demasiado concretamente sobre el tema. Dando apuntes vagos que pueden hacer pensar que estaba a favor de la regulación, pero sin decirlo abiertamente. También se hizo una foto con una mujer que abiertamente lo defiende, pero se hacía fotos con miles de personas así que eso no necesariamente significaba que apoyase esa postura.

 He sido amiga de hombres que me han discutido esa postura. Y sin ir más lejos doy paseos con gente que me ha defendido esa postura. Yo por supuesto se la he contestado. Y me pueden caer peor sin duda las personas que me defienden esto pero, estoy en el mundo y cerca mía hay muchos que piensan de forma machista, simplemente porque no se han puesto en el lugar de esas personas, y porque han interiorizado nuestra cultura machista. No es mi intención defender esta postura, sino que convivimos con personas que no ven las cosas de la misma manera y no son necesariamente malas personas.  

A la hora de luchar por un mundo distinto, yo al menos aspiro a convencerlas no tanto como a juzgarlos. Aspiro a que abran los ojos ante realidades que no ven. No a que se sientan acojonados de decir lo que piensan. No a que sea una lucha encarnizada y violenta.  
Aunque muchas veces también tiene que salir la rabia porque es normal y humano que salga. Pero en la medida de lo posible, lo ideal es que discutamos de manera asertiva aunque sea sobre cosas muy graves. 

En esto por ejemplo me gusta como es Clara Serra a la que algunas compañeras la consideran una farsante por defender precisamente el modelo de la prostitución, tener dudas y ser compleja. Que no se me malinterprete, no estoy de acuerdo con ella en estos temas. Creo que en ese tema no acierta como feminista, no considero que sea feminista el hecho de defender modelos que multiplican una lacra como la prostitución, lo veo errado. Sin embargo, puedo ver en ella reflexión auténtica, puedo identificar a una yo anterior que veía las cosas desde un punto de vista más cercano al suyo y por tanto, puedo empatizar lo suficiente aunque le discutiera de manera vehemente cualquier postulado que tuviera que ver con ese tema.  

Parece una contradicción pero yo es que en la vida, aparte de feminista, soy persona, y aparte de socialista también. Y tengo muchas más contradicciones, y creo que todo el mundo las tiene. Hace poco le he leído a Carolina Bescansa algo sobre la identidad que me ha parecido que estoy de acuerdo con ella. Yo estoy bastante harta de las identidades. Me gustaría más que se discutiera de temas, asuntos, en profundidad, con altura de miras y mirando al mundo con perspectiva feminista, pero no sólo, sino que viéramos los conflictos de manera más holística. 

Como decía la frase de la película aquella del comunista y el patrón que ahora ni siquiera recuerdo el nombre... qué rabia.. bueno decía algo así como que había que "matar al patrón" se forma simbólica. No matando a la persona, sino el estatus de patrón. Pues algo parecido creo que es lo que hay que hacer con el machismo. "Matar al machista" no como matar su persona, sino como transformar a esos hombres en feministas. El feminismo no es lo contrario del machismo. No somos iguales pero en mujeres. No. Por eso hablo de transformar a los hombres en feministas.  

Yo sí creo que un hombre con la educación adecuada puede ser feminista. Si no lo creyera, vaya mierda de lucha íbamos a hacer. Si siempre van a ser el enemigo, qué horror. El enemigo no es el hombre, es su machismo. Y las mujeres tenemos también machismo en cosas, distintas a los hombres pero también lo hemos absorbido en nosotras mismas. Y no solo tenemos machismo del que nos perjudica a nosotras mismas. También podemos tener machismo en nuestra mirada a lo que se espera de los hombres. No es tan problemático como la extrema violencia que hay, pero también existe. 

 También hay comportamientos como el de hacernos menos caso o valorarnos menos entre nosotras que al discurso de un hombre. Puede que la mayoría de feministas este punto lo tengan superado pero no todas las mujeres somos feministas, y haberlas haylas que también digamos contribuyen a ensalzar antes a hombres que a mujeres. 

Nuestra sociedad también nos lo ha inculcado, no es que sea algo culpa nuestra toda, sino que venimos con una estructura social que nos rodea en la que hemos crecido. Y en ese aspecto, una persona cuando va creciendo va tomando decisiones, postura. El proceso de la reflexión con uno mismo, con la vida y la sociedad no es un proceso acabado, va construyéndose con el tiempo. No pensamos igual a los 20, que a los 30, que a los 40 o 50.. Y por eso las luchas sociales se empujan en un sentido y se van construyendo logros, pero también ocurren retrocesos. Esto lo saben muy bien los estudiantes o formados en filosofía. La historia de las ideas va teniendo corrientes que se van contraponiendo y del que a veces salen unas síntesis y otras veces otras. 

Cuando se cambia algo de lo social o político, se está cambiando todo un sistema, y cuando algo se remueve caen escombros. Por eso podemos estar destrozando partes que estaban bien al tratar de construir algo que esté mejor. 

En mi opinión, hay que intervenir en el tema de los abusos sexuales, y en el maltrato machista. Sin duda. Pero también hay que procurar hacerlo de tal manera que seamos justos y justas. Para ello creo que tendríamos que seguir con la conversación de lo que consideramos como mujeres y como sociedad agresiones machistas tanto punibles como las que consideramos que hay que educar sin que medie el código penal.  

También os digo que sería preferible que entre el blanco y el negro a la hora de juzgar hechos como los malos tratos o los abusos de tipo machista, hubiera soluciones intermedias que lograran sancionar conductas de manera contundente y proporcionada, a no hacerlo en absoluto o hacerlo pasándose con las penas. 

Y no digo esto para los maltratos graves y claros. Aunque ese es otro caso en el que estamos fallando en muchos sentidos por no llegar a tiempo. Sino en que también los casos menos graves, reciban una lección proporcionada a los hechos cometidos. 

Me parece que es un tema complicado porque todos en alguna medida, nos maltratamos a veces. Por eso algunas veces lo que hay es reprobación social. Y otras penas de cárcel. Otras sanciones de otro tipo. 

Los tribunales están en mi opinión para cuando se traspasan esos límites. Y en ese sentido veo muy bien que no haga falta poner una denuncia para recibir derechos de otro tipo como ha señalado la anterior ministra de igualdad. 

Dicho esto, yo apreciaba a esa persona que parecía ser Íñigo Errejón de cara a la galería. Aunque doy credibilidad a los testimonios porque me consta que las mujeres no denunciamos por capricho, sino porque realmente estamos hartas de sufrir violencias de este tipo. Si tengo algunas dudas supongo que es por la disonancia que me produce, pero también porque se que era un personaje tan querido como odiado. Me gustaría que fueran a los tribunales todas las víctimas, no sólo porque creo que es el proceso más garantista, sino que también se puedan depurar las responsabilidades penales y sí por lo que parece, es un maltratador, que caiga sobre él todo el peso de la ley.  

Contra el maltrato, me da igual si eres de izquierdas o de derechas, si me gustas, te aprecio o te he querido y admirado. Si ejerces violencia machista contra las mujeres ni eres compañero, ni eres nada. Por mucho que me duela. 

Las primeras que sienten dolor de denunciar a sus maltratadores pueden ser ellas mismas. Sobre todo cuando hay un vínculo afectivo. Por eso es muy complejo y muchas mujeres no denuncian los casos de violencia o maltrato. No sólo porque se arriesgan a ser victimizadas de nuevo, sino también porque sufren el hecho de hacerle daño a sus maltratadores aunque parezca increíble. Y además está también el miedo. El miedo al agresor. El miedo a más dolor. El miedo a que te mate. El miedo a que te calumnie, el miedo a la vergüenza. 

Todos los casos de violencia no son iguales ni todos igual de graves, ni hay el mismo grado de maldad o machismo en ellos, así como todas las víctimas tampoco reaccionan de la misma manera a un caso de agresión.

29 de octubre de 2024

Lo importante: Erradicar la violencia, construir un mundo mejor

Yo no pienso que Sumar tenga que sufrir las consecuencias del comportamiento  privado y personalísimo de Íñigo Errejón.  Aquí hay más de uno que está intentando usar todo esto políticamente para arrimar el ascua a su sardina. Puede que Íñigo  Errejón fuera un hipócrita con su comportamiento  frente  a su discurso, pero esto no le quita un ápice de razón al discurso feminista que en muchas ocasiones enunciaba. Como tampoco a muchas otras medidas políticas que defendía.  Nada de lo que defendía Íñigo  Errejón  abiertamente tiene la más mínima responsabilidad en sus comportamientos  machistas. 

Otra cosa es que haya gente que piense que en Sumar todos son igual de hipócritas que él, o que llevan en sus políticas medidas que van en contra del feminismo, como la ley trans, o como su postura no clara sobre la prostitución.   
Pero no creo que el comportamiento privado de una sola persona suponga que todo el partido es una mierda.   Además para maltratar mujeres no te hace falta una Red de personas que estén cubriendo algo de lo que haces. Quiero decir que no tenían por qué saber nada sobre la vida sexual del diputado. 

De lo único que sí fueron responsables de tapar, fue lo de Castellón. Que le tocó el culo sin permiso a una chica. Grave pero no tanto como lo que está saliendo estos días.  

A algunos sólo les falta decir "Para eso quieren los rojos más tiempo libre, para maltratar a las mujeres, ¿veis? Es mucho mejor que estén trabajando, así al menos, tenemos más tiempo en el que están protegidas". 

Y por cierto, con esto también me refeririría al asco que le tienen muchas personas a otras representantes públicas. Como Irene Montero. Irene Montero es odiada dentro del movimiento feminista por muchas personas y sin embargo eso no significa que muchos de sus discursos no sean feministas. Algunos sí lo son, otros no tanto.  Pero que ella resultase ser un fraude, no le restaría razón a todos sus discursos.  

¿Se creen en Podemos que la gente que les abandonó volverá por este escándalo en Sumar? Porque yo creo que eso no va a pasar. 

Íñigo Errejón  era un diputado importante  dentro de Sumar. Pero nadie es imprescindible  si se tienen claros los objetivos y lo importante siempre es el proyecto  político. Mucho más que ningún líder, lo importante es el mundo que queremos construir. 

Y ese mundo que queremos construir es un mundo sin violencia machista. Pero también sin violencia política. Sin violencia mediática. Sin violencia económica.  Sin violencia racista. Sin violencia bélica. Sin violencia. 

Para vivir sin violencia, también hace falta proteger derechos como la libertad de expresión, el derecho a la intimidad y al honor, la presunción de inocencia, sin que ello nos reste ningún derecho a denunciar, a criticar, y a promover la igualdad entre hombres y mujeres. A exigir verdad, justicia y reparación de cualquier víctima. 

Como digo lo importante  es qué sociedad queremos construir. Cómo vamos a eliminar la lacra de la violencia machista y otras muchas violencias para construir una sociedad mejor. 

Veo que se está iniciando una especie de pregunta sobre qué tendrían que hacer los partidos para evitar violencia machista y que a muchas les parece  del todo insuficiente  los cursos feministas. Me parece interesante que se sigan haciendo esta pregunta, aunque yo personalmente  no tengo la respuesta, seguro que hay muchas compañeras feministas que sí tienen ideas al respecto,  quizás lo primero fuera escucharlas. Pero yo sí creo que es bueno que haya formación. Al margen de que los delitos se deban denunciar en el lugar correspondiente. 

 Unido a como vamos a luchar contra la violencia machista está como vamos a juzgar los comportamientos  machistas.  Y durante todo esta etapa pareciera que hubiera como clichés que divide a feministas entre punitivistas y no punitivistas. Pero esa división es del todo ficticia. Puesto que la mayoría estamos de acuerdo con castigar las agresiones sexuales de manera contundente.  Sin embargo  sobre temas como la prostitución  y los vientres de alquiler  a menudo el  feminismo es acusado de punitivista para no castigar de ninguna manera comportamientos  que son también gravemente machistas incluso cuando se Dan bajo el consentimiento de las víctimas.  

Ahora bien. Claro que pienso que hay que diferenciar entre qué castigo ponemos a una violación, con qué castigo le ponemos a un abuso sexual más leve, así como a un violador y a un putero.  La violencia aunque toda sea rechazable, tiene grados. Así como el nivel de machismo también los tiene aunque todos y todas estemos atravesados por una cultura machista. 

El machismo es trabajable.  Machismo y delito no significa lo mismo, así como racismo y delito no lo significan tampoco. Una cosa es pensar  sobre un colectivo mal, y otra matar, agredir o maltratar a una persona por formar parte de un colectivo  concreto. Son distintos aunque el primero pueda llevar al segundo. 

Por eso es trabajable mientras esté fundamentalmente en la manera de concebir el mundo y por tanto en el comportamiento no necesariamente  delictivo. 
Cuando ya hay delito, se juzga y se condena. Aunque también  se intenta reinsertar  a estas personas que han cometido delitos de manera que no vuelvan a repetirlos una vez salen. 

Yo creo que hay delitos que hay que castigar sin duda. Pero no sólo hay que castigar, también en la medida de lo posible hay que reeducar a esas personas para que no vuelvan a cometerlos. Y por supuesto hay que prevenir.  
Creo que hay delitos que castigar entre otras cosas porque hay personas que han resultado ser un peligro para otras. Y no solo es que las castiguemos  con el código penal,  sino que también las separamos del resto, para protegernos a los demás de ellas. 
Por eso a mí sí que me parece importante que se sancione a las personas que se aprovechan de mujeres en estado de vulnerabilidad  como son las mujeres prostituidas  en las que ni siquiera se sabe si son trata o no.  Creo que ese comportamiento  hay que sancionarlo, y creo que mandaría el mensaje adecuado  a la sociedad. 
Esas sanciones no tienen porqué ser sanciones muy altas para que surtan el efecto deseado. La disuasión, la educación  y la prevención del machismo, que es de lo que se trata. 

Creo que la mera existencia de mujeres prostituidas hace daño machista a toda la sociedad y especialmente a las mujeres, puesto que contribuye a la imagen de que somos un objeto sexual comprable por los hombres. 

Respecto a otro tipo de abusos sexuales, creo que también hay grados. Hay cosas que son delictivas y otras que no. Pero que no sean delictivas no significa que no puedan ser violentas. 
Cuando conocí la noticia de la denuncia de Elisa Mouliá, me sentí identificada con ella mirando al pasado de mi vida. Vi situaciones  similares de decepción con hombres a los que quería conocer y de los que me di cuenta que solo buscaban lo que buscaban. Pero disté mucho de considerarlo agresión porque aunque me pareció avasallador su comportamiento, lo vi dentro de un contexto en el que hay una relación de la que cabe esperar iniciativa sexual por parte de los hombres y especialmente según esta cultura machista también en eso. 

Creo que estamos en general un poco perdidos a la hora de saber qué está bien y qué no lo está, a la hora de ligar. Creo que la pornografía  también ha contribuido a muchos de estos malentendidos. Pero también veo que todo lo que rodea al sexo y las situaciones sentimentales sigue siendo muy problemático. Por un lado queremos relaciones placenteras y el sexo forma parte de la vida, por otro se ha desmadrado todo lo que tiene que ver con lo sexual, y por otro sigue siendo un tabú. 
Estas tres vertientes conviven en nuestra sociedad aunque parezca paradójico. 

Creo que el feminismo tiene mucho que aportar en esta esfera, pero debe hacerlo desde la complejidad que supone, y no a base de consignas.  Las consignas están bien para una manifestación  o para resumir un mensaje potente pero no son de ayuda a la hora de analizar en más profundidad  las relaciones humanas porque se quedan cortas. 

El feminismo, a la vez te dice: 

No toques a una mujer si no te desea. 
Las mujeres también deseamos. 

Y no voy a entrar en muchos otros mensajes porque daría para una tesis o algo. Pero al mismo tiempo que por ejemplo hablamos de romanticismo en sentido negativo porque lo asociamos al término filosófico y no al mundano (,cosa que creo que despista más que ofrece una postura clara). Lo mismo que hacemos eso, rechazamos las conductas que no nos parecen románticas. 
 
El comportamiento  que tuvo Íñigo  con Elisa, está a la orden del día. Completamente naturalizado. Parcialmente  aceptado socialmente, dependiendo de en qué ambiente te muevas. Y en general se da por hecho que el hombre es quién tiene la iniciativa sexual.  Situaciones como esa pasan todos los días de manera deseada y consentida por muchas mujeres.  Es decir, que te entren a saco, en un contexto  de previo tonteo por parte de ambos e interés romántico  manifiesto, es bastante habitual,  que no por ello deseable. Pero entre lo deseable e inadmisible  hay toda una tonalidad de grises.  

Creo que nos deberíamos preguntar qué es lo que convierte  un comportamiento  sexual en indeseable e inadmisible para calificarlo de agresión. Puede haber muchos comportamientos que son indeseables pero no inadmisibles. Y eso es lo que quiero decir con lo de que no me parecía una agresión.  El hecho de que ella, después se vaya con él, tampoco hace que aquello fuera menos indeseable pero sí nos indica que ni ella misma lo consideró en su día algo inadmisible. 

No obstante como ya he dicho suficientemente esto no voy a hacer más hincapié  y voy ahora con lo indeseable  que es por ejemplo el hecho de darte cuenta de que sólo  quiera usar te como un objeto y por tanto no te esté tratando como una persona. Eso es dañino y violento per se y por tanto es indeseable aunque no queramos punirlo. 
Una mujer en una cita con una persona que le gusta, incluso aunque le desee sexualmente, no quiere ser utilizada como objeto sexual. No es un clinex de usar y tirar. No desea ser desconsiderada como persona.  Y lamentablemente  este comportamiento  tan machista  que no es delito es bastante más común de lo que nos gustaría. Es muy habitual, se siente como un engaño y se puede sentir también como una agresión. 
No ser tenida en cuenta de forma integral como una persona y que sólo se fijen en tu cuerpo no lo desea nadie, incluso aunque te guste ser deseada por quién te gusta. No somos cosas para satisfacer los deseos de los hombres, debemos ser tratadas con respeto y consideración  en todo momento  por cualquier persona en el contexto que sea. 

A mí todo lo que está saliendo en los testimonios me parece mucho más grave y hasta doloroso porque implica incluso aunque fueran relaciones consentidas, un maltrato psicológico  bastante grave, de una misoginia brutal y que creo que es absolutamente  reprobable más allá de lo que pueda considerarse punible. 

Muchos se ofenden cuando les llaman machistas porque creen que les están llamando delincuentes, pero no se trata de eso. Hay grados de machismo. E incluso hay grados en los delitos.  Pero para conseguir avanzar hacia una sociedad igualitaria libre de machismo, hay que saber reconocerlo identificarlo en uno mismo y transformarlo al igual que con otros prejuicios. 
Hay machistas que jamás serían maltratadores o violadores que quizás es de los peores grados de machismo que hay, pero aún así son machistas. Y el machismo hace daño incluso aunque las personas no sean malas. Puede que no sean maltratadores  pero sin darse cuenta estén promocionando sólo hombres en su empresa. Porque sí. Porque eso es machista también. Puede que no maltrates abiertamente  pero tu relación con las mujeres sea más distante que con los hombres y les prestas menos atención. Eso crea un daño aunque no acabes siendo el peor maltratador o violador.   Hay grados. 

La buena noticia es que se puede trabajar. Y creo que como sociedad políticamente también se puede hacer algo más como puede ser eliminar la pornografía  y la prostitución  de nuestra sociedad.